Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)


domingo, 8 de marzo de 2020

Catalina de Aragón


Catalina de Aragón
      «Me asombra oír qué nuevas invenciones se inventan contra mí, que nunca  procuré más que la honorabilidad, y me obliga a oponerme al orden y al juicio de este nuevo tribunal, en el que tanto daño me hacéis» (Catalina de Aragón).


      Fue la hija menor de Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, los Reyes Católicos. Nació en Alcalá de Henares el 16 de diciembre de 1485. Le pusieron el nombre por su bisabuela Catalina de Lancaster, hija de Juan de Gante y nieta de Eduardo III de Inglaterra. Estos ascendientes le conferían un legítimo derecho al trono inglés. Hablaba castellano, catalán, latín, francés e inglés, y estudió danza y música.

      A la edad de 16 años sus padres la enviaron a Inglaterra. Embarcó en La Coruña el 17 de agosto de 1501. Sin embargo, el mal tiempo obligó a la nave a buscar refugio en Laredo y permanecer anclada hasta el 27 de septiembre. A finales de octubre llegaría a Plymouth. Allí la aguardaba  el obispo de Bath, en nombre de la familia real inglesa, Enrique VII e Isabel de York, para conducirla hasta Londres. Aquí, el 14 noviembre contrajo  nupcias  con el príncipe Arturo de Gales cuando este tenía 15 años, en la catedral de San Pablo. En marzo de 1502 una extraña enfermedad afectó a los dos jóvenes príncipes, a resultas de la cual se cree que murió Arturo.

Arturo, príncipe de Gales
      El rey inglés pretendía que Catalina regresara a España, pero los Reyes Católicos se opusieron. Convertida en  «cosa», depositaron a Catalina en el desván inglés hasta que se pudiera casar con el futuro Enrique VIII. La Catalina cosificada pasó siete años de privaciones (sus padres se negaron a mantenerla y Enrique VII le entregaba lo justo) en Durham House. En 1509 le quitaron las telarañas, la desempolvaron y, en cumplimiento del tratado de 1503, contrajo matrimonio con Enrique VIII. Esta vez Catalina tenía 23 años y su esposo 18. Se dice que la pareja fue feliz en los primeros años de matrimonio, si pasamos por alto el sufrimiento que le podían causar a Catalina las infidelidades del monarca inglés. Curiosamente, Enrique VIII no dudaba en cortar la cabeza a sus esposas (se casó ocho veces) si le eran infieles. Ana Bolena (acusada injustamente) y Catalina Howard fueron decapitadas por ese motivo.

      Catalina de Aragón tuvo con Enrique VIII seis hijos, de los cuales solo sobrevivió una niña que luego sería reina de Inglaterra con el nombre de María I. Con su marido combatiendo en Francia y embarazada, se puso al frente de un ejército y derrotó a Jacobo IV de Escocia, que había invadido Inglaterra, el 9 de septiembre de 1513 en la Batalla de Flodden Field. Catalina le envió a Enrique un trozo ensangrentado del chaquetón del rey escocés, muerto en la lucha.

Enrique VIII
      
Ante la negativa del papa Clemente VII a concederle la anulación del matrimonio con Catalina de Aragón, Enrique VIII  se hizo nombrar Jefe Supremo de la Iglesia de Inglaterra, desvinculándose de la Iglesia de Roma. En 1533 la Iglesia de Inglaterra disolvió el matrimonio  y Catalina de Aragón fue confinada en el castillo de Kimbolton, en el condado de Cambridgeshire, donde se sumió en la tristeza. Moriría en este lugar el 7 de enero de 1536, a la edad de 50 años de un sarcoma melanótico. Fue una reina querida por el pueblo y la nobleza, y admirada incluso por alguno de sus más relevantes enemigos. La enterraron en la entonces abadía de Peterborough, convertida luego en catedral. En su tumba figura el epitafio, en letras doradas: «KATHARINE QUEEN OF ENGLAND





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