Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)


viernes, 21 de diciembre de 2018

Feliz 2019





  «—Escúchame, Ojo de Halcón —dijo el indio, después de unos momentos de silencio—. Te repetiré lo que mis padres dijeron y lo que hicieron los mohicanos…
  Llegaron desde el sitio donde el sol se esconde durante la noche; atravesaron las grandes llanuras donde viven los búfalos, hasta que llegaron al gran río. Allí combatieron con los alligewi hasta enrojecer la tierra con su sangre. Desde las orillas del río hasta las costas del lago salado no encontramos a nadie, aunque éramos seguidos por los maguas de lejos. Conservamos como hombres la tierra que habíamos conquistado como guerreros. En aquel tiempo creció un pino donde está ahora este castaño. Los primeros caras pálidas que vinieron no hablaban inglés. Llegaron en una gran canoa cuando sus padres habían enterrado el tomahawk con los pieles rojas que los rodeaban. En ese tiempo, Ojo de Halcón, nosotros formábamos un solo pueblo y éramos felices». El último mohicano de James Fenimore Cooper.



      Otro año que se esfuma. 2018. Un año que podía no haber sido, pero que finalmente ha sido nuestro año porque lo hemos sobrevivido a pesar de todas las dificultades de cada día, de todos los virus, bacterias, fatales imprevistos, pelmazos, plomazos, ignorantes, políticos, apolíticos y toda suerte de mala suerte con que nos ha obsequiado el calendario. Quedan dos brochazos para que comience el 19 y no creo que nos pase nada malo hasta entonces: así que buena suerte, colegas.

      El final del año es la etapa donde acostumbro a realizar un repaso de lo que ha supuesto el año que termina: el repaso literario de lo que para mí ha supuesto 2018, quiero decir. Ha sido un buen año porque he tenido una nueva novela, Hotz, danzando en las estanterías virtuales de Amazon. Ha sido un mal año porque Hotz ha danzado sola, como Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia. Tampoco han tenido mucha compañía Hades y El arpa mágica. Fatal, pero previsible. Como también es previsible que la novela que tengo entre manos siga camino de sus tres hermanas mayores.

   
James Fenimore Cooper
  Estoy leyendo El último mohicano de James Fenimore Cooper. Había visto varias veces la película, dirigida por Michael Mann en
1992, y al cruzarse en mi camino la novela he sentido deseos de leerla.

      James Fenimore Cooper nació en Burlington, Nueva Jersey, el 15 de septiembre de 1789 y murió en Cooperstown, condado de Otsego, el 14 de septiembre de 1851 a los 61 años de una cirrosis hepática. Escribió ocho novelas en las que aborda la vida de los pioneros y su enfrentamiento con los indios.

      Felices Fiestas a todos y que os vaya de maravilla en este nuevo y esperanzador año que va a comenzar. Yo, por mi parte, procuraré terminar cuanto antes mi novela y prometo poner más esmero en corregirla que el que puse en las otras tres.

      


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