Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)






miércoles, 28 de septiembre de 2016

Sitio de Castelnuovo



En julio de 1539 el Tercio Viejo de Nápoles, al mando del Maestre de Campo Francisco de Sarmiento, se dispone a defender la plaza de Castelnuovo, Montenegro, del almirante otomano y corsario Jidr ʾibn Yaʿqub, conocido por los europeos como Jeireddín Barbarroja.
El tercio había sido abandonado a su suerte por el emperador Carlos I, y sin órdenes ni abastecimientos se disponía a defender la plaza contra los ejércitos de Barbarroja y su aliado el Ulema de Bosnia.
Francisco de Sarmiento disponía de 12 compañías de infantería, cada una de 300 hombres, la mayoría españoles y algunos portugueses; 150 de caballería ligera y 15 artilleros. En total, entre 3500 y 4000 hombres.
Barbarroja
Jeireddín Barbarroja contaba con 130 galeras, 70 galeotas y 20 000 hombres, 4000 de los cuales era jenízaros, el equivalente otomano de los tercios españoles. El Ulema de Bosnia aportaba 30 000 soldados. En total, 50 000 hombres, más del doble de los que necesitó Tarik para conquistar la península Ibérica, lo que hoy es España y Portugal, según los libros de historia.
Antes de desembarcar las tropas, Barbarroja envía a unos cientos de jenízaros a inspeccionar el terreno. No volverá a saber de ellos. Otro destacamento enviado después corre la misma suerte.
Barbarroja desembarca, emplaza la artillería. Sabe que  Castelnuovo está defendido por un tercio español, y que los tercios españoles son difíciles de vencer. Se tienen que dar las circunstancias precisas, y en esta ocasión solo lo son a medias: los otomanos y sus aliados son mayoría, pero el tercio está en posición de combate y todos son valientes y soldados veteranos.
Barbarroja no es ningún cobarde, pero es un líder inteligente y práctico. La victoria está de su parte…, a un elevado coste. No desea perder hombres si puede apoderarse de Castelnuovo usando la diplomacia. Envía emisarios a Francisco de Sarmiento ofreciéndole paso franco hasta Italia, con banderas, armas y bagajes, de lo contrario iría por ellos con todo su enorme ejército. De Sarmiento consulta con sus oficiales. La respuesta es «Podéis venir cuando queráis».
Si Francisco de Sarmiento hubiera aceptado el ofrecimiento de Barbarroja, podrían haber sucedido dos cosas: que este hubiera cumplido su palabra o que hubiera atacado a los españoles durante la marcha. Un tercio en formación de combate resultaba un hueso duro de roer, desplazándose se convertía en una tortuga panza arriba, especialmente ante un ejército diez veces superior.
El 24 de julio los cañones de Barbarroja disparan sobre Castelnuovo. Se trata de ablandar la resistencia de los defensores antes de ordenar avanzar a la infantería. El 26 los ataques a Castelnuovo le han supuesto al ejército otomano más de 6000 bajas. En los días siguientes los hombres de De Sarmiento hacen dos encamisadas, causando gran mortandad en el enemigo y sembrando el pánico. En una de ellas matan al capitán Agi, uno de los favoritos de Barbarroja, y a todos sus jenízaros.
Una encamisada es una táctica militar que realizaban los tercios españoles, normalmente con daga y espada. Consistía en una incursión nocturna al campamento enemigo, mientras duerme, vistiendo una camisa blanca para reconocerse en la oscuridad.
El 7 de agosto Barbarroja rinde Castelnuovo. De los soldados españoles solo quedan con vida 200, todos heridos. Son los supervivientes de los 4000 hombres del Tercio Viejo de Nápoles. Barbarroja ordena pasar a cuchillo a 100 de ellos. Los otros 100 son enviados cautivos a Constantinopla. Las bajas otomanas son de 20 000 hombres, entre ellos los 4000 jenízaros, flor y nata del ejército otomano. Es lo que Barbarroja quería evitar al ofrecer vía libre a De Sarmiento.
¿Por qué Barbarroja ordenó asesinar a 100 de los prisioneros? No he encontrado la respuesta en ninguna de las fuentes que he consultado. Probablemente la mayoría estarían tan malheridos que no hubieran resistido el viaje hasta Constantinopla. No merecía la pena gastar recursos en ellos.
Uno de los asesinados fue el bravo vizcaíno Machín de Munguía. Barbarroja sabía apreciar el valor, y no iba a desperdiciar la ocasión de hacerse con un soldado de talla por muy enemigo que hubiera sido minutos antes. Especialmente si ese soldado era uno de los que más se habían distinguido en dejarle sin sus 4000 jenízaros.

Llevado por un espíritu práctico, le ofreció a Munguía la posibilidad de trabajar para él o la muerte. Munguía optó por lo segundo. A Barbarroja le pudo la mala leche y lo mandó decapitar allí mismo.




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