Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)






miércoles, 27 de julio de 2016

El arte de perder. Una vida en cartas


Leonardo di Caprio en el papel de Jay Gatsby
«Mi novela es cada vez más extraordinaria; me siento completamente dueño de mí mismo y por fin podré satisfacer mi deseo de soledad, que ha ido aumentando a lo largo de tres años en una progresión aritmética». (Extracto de la carta que desde Hyères, Francia, en el mes de mayo de 1924, Francis Scott Key Fitzgerald dirigió al escritor Thomas Boyd. La novela a la que se refiere es El gran Gatsby).

En algún lugar del blog, en su momento comenté que estaba leyendo un libro de cartas de Francis Scott Fitzgerald y que cuando lo acabase escribiría una entrada sobre él (sobre el libro). El libro se titula F. Scott Fitzgerald. El arte de perder. Una vida en cartas, de la editorial Círculo de Tiza. La traducción y la introducción han corrido a cargo de Martín Schifino, y el epílogo es de Alejandro Gándara. Es un magnífico libro, de cerca de 400 páginas, y si te atrae la temática no te arrepentirás de haberlo comprado.

Los libros de cartas siempre me han gustado. En ellos se puede encontrar una imagen más íntima, genuina y directa de quien las ha escrito que en una biografía. O eso me parece. Las cartas no se escriben para que sean publicadas. Eso viene después, si el personaje alcanza los laureles de la gloria.

El futuro de los libros de cartas tiene toda la pinta de ser de corto recorrido, por ausencia de material nuevo: ya nadie, o casi nadie, escribe cartas. Puede que los libros de cartas sean en el futuro sustituidos por libros de blog, Twitter, Whatsapp o de cualquier otro medio de comunicación por el estilo. Ya no será lo mismo pero tampoco los lectores serán los mismos.

Francis Scott Key Fitzgerald
 Francis Scott Key Fitzgerald nació en Saint Paul, Minesota, el 24 de septiembre de 1896 y murió de un infarto el 21 de diciembre de 1940, en Hollywood, a los 44 años. Escribió cuatro novelas: A este lado del Paraíso (1920), Hermosos y malditos (1922), El gran Gatsby (1924), Suave es la noche (1934) y El último magnate, novela que no llegó a terminar; fue publicada póstumamente en 1941. Con su primera novela tuvo un éxito arrollador y a los 24 Scott Filtzgerald era una joven y millonaria promesa de la literatura. Las otras tres novelas fueron un fracaso de ventas; aunque no de crítica, al menos no en el caso de El gran Gatsby. Su principal fuente de ingresos fueron los relatos que escribía para revistas, aunque también probó suerte como guionista de cine. Murió en la ruina. Se le considera uno de los más genuinos representantes de la denominada Generación Perdida.

Los fragmentos de cartas que voy a traer al blog van a tratar sobre los comentarios que de El gran Gatsby aparecen en las cartas de Scott, a medida que iba desarrollando el libro y después de su publicación.
 El gran Gatsby fue editado el 10 de abril de 1925. Es una novela corta, unas 50.000 palabras, de la que se han acabado vendiendo millones de ejemplares. Me pregunto si ha cautivado a la mayoría de esos lectores. Aunque pienso que no defrauda a nadie, me parece que no es la novela ideal para el gran público si lo que pretende el autor es desarrollar una carrera profesional como novelista al margen de otras consideraciones. El argumento es…, lo encuentro bastante… ¿simple?, y cuando acabé de leerla tuve la sensación de encontrarme flotando en el limbo dorado de una historia menor transformada en un una obra de arte por un genial escritor.

Los que somos aficionados a escribir podemos aprender mucho de esta novela. Es una obra destinada a nosotros. Scott Fitzgerald buscaba economizar en el uso de palabras, y en El gran Gatsby lo consigue, aunque a veces quizá demasiado. Pero eso es lo interesante para nosotros, pues al seguir el ejemplo de El gran Gatsby siempre se intentará encontrar las palabras justas para que nuestro trabajo tenga una digestión ligera en el lector.

En El gran Gatsby los protagonistas de la novela se mueven con vida propia, y flotan en el aire de la novela como plumas, y casi sin advertirlo el lector adquieren un presente y un pasado surgido como de la nada. Pero…


Scott y Zelda
Fragmento. Carta a Maxwell E. Perkins, editorial Charles Scribnerʼs Sons.
St. Raphael,  Francia, 27 de agosto 1924:

Creo que mi novela es más o menos la mejor novela estadunidense jamás escrita. Tiene partes desiguales, solo suma unas 50.000 palabras y espero que no te espantes al verla.»



Ernest Hemingway


Fragmento. Carta a Maxwell E. Perkins.
St. Raphael,  Francia, 10 de octubre 1924:
«Recibí más regalías de las esperadas. Te escribo para contarte sobre un joven llamado Ernest Hemingway, un americano que vive en París, escribe para el Transatlantic Review y tiene un futuro brillante.





Fragmento. Carta de Maxwell Perkins a Scott.
Nueva York, 18 de noviembre de 1924:
                                                            «Querido Scott:
Maxwel E. Perkins
La novela es una maravilla. Me la llevaré a casa para releerla y te describiré mis impresiones por extenso; pero posee un extraordinario grado de vitalidad y encanto y muchas ideas subyacentes de calidad descomunal. A veces tiene esa especie de atmósfera mística que le habías infundido a Paraíso y que no utilizas desde entonces. Es una magnífica fusión, unificada en la presentación, de las fabulosas incongruencias de la vida actual. Y en cuanto a la escritura, es asombrosa.»




Fragmento. Carta a Maxwell E. Perkins.
 En viaje a París.
10 de abril de 1925.
«Hoy se publica el libro y me asaltan los temores y los presentimientos. Supongamos que al público femenino no le gusta porque no hay en él ninguna mujer importante, y que a los críticos no les gusta porque trata de ricos y no contiene ningún campesino sacado de Tess puesto a trabajar en Idaho. Supongamos que ni siquiera cancele mi deuda contigo: caramba, ¡para lograrlo deberían venderse 20.000 ejemplares! De hecho, he perdido toda confianza; no te lo contaría si no fuese porque, cuando recibas esta carta, se sabrá lo peor. Yo mismo estoy harto del libro. Lo reescribí al menos cinco veces y me sigue pareciendo que la escena que debería ser la más sólida (la del hotel) es apresurada y poco eficaz. También el último capítulo, el entierro, el padre de Gatsby, etc., es imperfecto. Es una pena porque los primeros cinco capítulos y algunas partes del séptimo y el octavo son lo mejor que jamás he escrito.
“Lo mejor desde Paraíso”. ¡Dios mío! Si supieras lo desalentador que me sonó eso. Fue lo que me dijo Ring en su carta con algunas observaciones muy elogiosas.»


Fragmento. Carta a Maxwell E. Perkins.
En viaje de Marsella a París.
24 de abril de 1925.
«Tu telegrama me deprimió (Maxwell le decía a Scott que las ventas eran “dudosas” y las críticas “excelentes”) (…). Nada tengo que decir hasta saber algo más. Si el libro es un fracaso comercial será por una de dos razones, o por las dos:
1.     El título es apenas regular, más malo que bueno.
2.     Y lo más significativo: el libro no tiene ningún personaje femenino importante y actualmente las mujeres controlan el mercado de la ficción. No creo que el final trágico importe mucho.


Fragmento. Carta a A H. L. Mencken.
14 Rue de Tilsitt, París.
H. L. Mecken, "El sabio de Baltimore.
              Periodista, editor
            y crítico social.
4 de mayo de 1925.
«El libro tiene un enorme defecto: la falta de una presentación emocional de lo que Daisy siente por Gatsby después de su reunión (y la consecuente falta de lógica o relevancia cuando ella lo abandona). Todo el mundo lo ha notado, pero nadie lo ha identificado porque está oculto bajo capas elaboradas y superpuestas de prosa. Wilson se quejó: “Los personajes son uniformemente desagradables”, Stallings: “Un fajo de espléndidas notas para una novela”, y tú dices: “La historia es en esencia trivial”. Creo que la estructura tersa, casi continua, te da esa impresión. (…). En cualquier caso, he aprendido mucho escribiéndola, y lo que actuó sobre ella ha sido la influencia masculina de Los hermanos Karamázov, un libro de forma incomparable, más que la influencia femenina de Retrato de una dama. Si te parece trivial o “anecdótica” es por un defecto estético, un fallo en un episodio muy importante, y por una debilidad temática; al menos, yo no lo creo ¿Conoces a algún escritor que acepte una crítica justa con calma y sin abrir la boca?
(…).
Nunca “escribí a menor calidad” hasta el fracaso de El vegetal y entonces fue para hacer posible este libro. Lo habría hecho hace tiempo si hubiese sido rentable; lo intenté sin éxito en el cine. La gente no parece darse cuenta de que, para una persona inteligente, escribir a menor calidad es una de las cosas más difíciles del mundo


John Peale Bishop. Poeta , novelista y crítico.
Amigo de Scott Fitzgerald desde la época universitaria de los dos en
la Universidad de Princenton.
Fragmento. Carta a John Peale Bishop.
14 Rue de Tilsitt, París.
9 de agosto de 1925.
«Gracias por tu amabilísima, extensa, perspicaz y atenta carta sobre El gran Gatsby. Es la única crítica inteligible que ha recibido el libro, a excepción de una carta de Edith Wharton. Sopesaré como es debido, o, mejor dicho, debería haber sopesado, lo que dices sobre la exactitud. Me temo que no he alcanzado la despiadada pericia artística que me permitiría eliminar un fragmento exquisito que no encajara en su contexto. Puedo eliminar lo casi exquisito, lo adecuado, incluso lo rutilante; pero la verdadera exactitud, como la llamas, aún la veo lejos. También tienes razón al decir que a Gatsby se le ve desdibujado y poco uniforme. En ningún momento lo vi claramente yo mismo, pues comenzó siendo un conocido mío hasta que se convirtió en mí: la amalgama nunca se completó en mi mente.»


Fragmento. Carta a Maxwell Perkins.
14 Rue de Tilsitt, París.
20 de octubre de 1925.
«Me alivia saber que Gatsby aparecerá esta primavera en Inglaterra. ¡Tu primera carta daba a entender que sería en otoño de 1927! Pero me desilusiona que solo haya vendido 19.640 ejemplares. Esperaba que se hubiera acercado más a los 25.000.»


«Hasta que no termine mi novela, no leeré nada, salvo a Homero y literatura homérica e historia desde el año 540 al 1200. Y ruego a Dios no ver un alma durante seis meses». (Scott Fitzgerald. Mayo de 1924).





12 comentarios:

Blas Malo Poyatos dijo...

Una bonita entrada. Por documentación he leído en los últimos años varias tomos de correspondencias epistolares de personajes de mis libros, y te llevan muchas sorpresas, sobre todo si tienen vidas agitadas y ambiciones literarias. Desde cómo piensan sobre el hecho de escribir, hasta como se van trasformando, casi, en sus personajes de ficción.
Un saludo

Alberto Senda dijo...

Los libros de cartas son muy interesantes, son más íntimos, con menos artificio y una forma más fidedigna de conocer al autor que una biografía, aunque sea autobiografía. A mí, personalmente, también me suelen gustar mucho las novelas con forma epistolar como Drácula, Werther y tantas otras. No sé por qué, pero es algo que me ayuda a involucrarme más en la historia.
Tomo nota de la recomendación literaria.

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Gracias por el comentario, Blas. Ser escritor de novela histórica debe de adentrarte en un mundo fascinante, más allá de la simple lectura de la historia (ya de por sí fascinante). Es verdad que se percibe una transformación entre el escritor y el personaje; yo también la he notado. Y cuando se escribe sin poder vivir de la escritura hay una pesada simbiosis entre el "escritor" y el "otro", que también he notado.

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto. Sí, es verdad, las novelas con forma epistolar nos involucran más en la historia, quizá por que nos parecen más reales. Es un recurso literario que bien manejado da sus frutos.

Gracias por el comentario. Un abrazo.

Jayja para tí... dijo...

holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
soy yo.........................
amigos..................................
cuánto mas creen que durara el Mundo..........

Jayja para tí... dijo...

MORIMOS Y NO ME ENTERE....

crónicas de un e-writer dijo...

Qué cosas se te ocurren, Janett..

Jayja para tí... dijo...

si, asi me hacen sentir ustedes!!!!! Dónde están!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
ALBERTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO
HELLLLLLLLLLLLLLLLLLLLLOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO


Hola Monito

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

Estoy ocupado en corregir la novela y tengo Internet un poco descuidado. Tendré que ponerme las pilas y organizar mejor mi tiempo.

Un abrazo.

Jayja para tí... dijo...

Hola paloma, en dónde has estado
Volando, os digo...
Hola mariposa, en dánde has estado
En aquella flor
Hola Sol, en dónde has estado
En la otra parte de la Tierra, iluminando
Hola Luna, porque te has apagado
La nube solamente me ha tapado
Hola mar, a dónde han chocado tus olas
En las piedras y rocas que el mar hubo abandonado
Hola amor, en dónde te has cobijado
En el alma de algunos, disfrazada de payaso
Si dejo que me vean, seguro, seguro, que me harán daño...

De dónde he sacado esto Yo misma me espanto!

crónicas de un e-writer dijo...

Un precioso poema, Janett, como todos los que escribes. Gracias por editarlo en esta página.

Un abrazo.

Alberto Senda dijo...

Hola, Janett. Bonito poema.

Esperemos que el mundo dure bastante, incluso si por allá gana Donald Trump:)

Bicos volvoreta.