Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)


feliz 2018

feliz 2018

lunes, 4 de enero de 2016

Ecce homo


Nietzsche
      A los hombres póstumos — como yo, por ejemplo — se les entiende peor que a los que son hijos de su tiempo, pero se les oye mejor. Dicho con más rigor: no se nos comprende nunca; y en eso radica nuestra autoridad. . . (Friedrich Wilhelm Nietzsche)

      Otro año más. Ya veremos cómo se porta 2016.  Dos mil quince ha pasado por mi vida como un tsunami, anegando las páginas de mi calendario con una marea de rutina. Más de lo mismo. No recuerdo nada especialmente agradable, y un día se ha semejado a otro como si los hubieran clonado. He escrito algunos cuentos y he terminado el borrador de mi nueva novela. Pero no me lo han puesto fácil. He tenido que esquivar todas las zancadillas y palos en las ruedas que me ponía eso que llamamos suerte o destino. El mío, mi destino, está empecinado en que no escriba. Tengo que realizar encajes de bolillos para sentarme a escribir. Me pasa que cuando dispongo de más tiempo no dispongo de fuerzas ni de ganas de realizar el mínimo esfuerzo intelectual, o anímicamente estoy tan desanimado que escribir en esas condiciones daría un resultado pobre.

      Sin embargo, ahí está el primer borrador de mi novela: finalizado. Es decir, que tengo una novela ya escrita. Lo que viene ahora es más sencillo. Corregir el texto resulta una tarea intelectualmente menos complicada y requiere otro tipo de entrega personal. La novela ya es un hecho, y el que esté en condiciones de ser publicada sólo es cuestión de tiempo.

      En 2013, en Amazon, alguien dejo escrito que esperaba con ganas mi próxima novela, en los comentarios sobre mi novela El arpa mágica. Ha pasado algún tiempo desde ese comentario; 2013 queda algo lejos, pero quiero que sepa ese desconocido lector que en mi nueva novela he puesto toda la carne en el asador; espero no defraudarlo. En la medida que mi talento me lo permita, durante el proceso de corrección crearé textos utilizando las palabras apropiadas, y los ordenaré de manera que las frases no le resulten fatigosas de leer. Tal y como hice en El arpa mágica.

      Estos días he releído una biografía de Nietzsche que tenía por ahí, medio olvidada. De Nietzsche me atrae su personalidad independiente, la del individuo que no necesita del grupo para sentirse acompañado. Pero incluso los espíritus más independientes necesitan el reconocimiento de los demás, especialmente si viene de manos competentes y prestigiosas. En 1866, con veintidos años, Nietzsche le mostró a Ritschl, su antiguo profesor de filología, un antiguo trabajo sobre el poeta Teognis de Megara (siglo VI a. J. C.). Ritschl alabó el manuscrito y le animó a publicarlo, tras las pertinentes correcciones. Nietzsche no cabía en sí, de gozo:

      «Tras esta entrevista mi vanidad y mi persona entera ascendieron hasta el séptimo cielo. A mediodía, mientras paseaba con un grupo de amigos hacia Gohlis (hacía un tiempo soleado y agradable), pugnaban por salir de mis labios un raudal de palabras sobre mi buena suerte. Al fin, sentados en una fonda ante un café y unos pasteles, no pude contenerme más y conté a mis asombrados amigos lo que me había ocurrido. Durante un cierto tiempo deambulé de un lado a otro como presa del éxtasis. Así, con el aguijón de la alabanza, me convertí en un filólogo y abrigué esperanzas de progresar en mi carrera.»

      Teognis había dicho: «De los nobles aprenderás cosas nobles, pero si te mezclas con los inferiores perderás incluso tu propia personalidad». Nietzsche no podía estar más de acuerdo con esta sentencia de Teognis. Admiraba a Schopenhauer (1788―1860) y a Wagner (1813― 1883).

      Conoció a Wagner en 1868, en Leipzig. Nietzsche era amigo a Ottilie, la hermana del músico, casada con el orientalista Hermann Brockhaus, cuya casa solía frecuentar. Una noche de otoño los dos coincidieron en el hogar de los Brockhaus. Nietzsche escribiría sobre este encuentro:

Wagner
     «Antes y después de la cena, Wagner tocó los pasajes más importantes de los Maestros cantores, imitando con aire desenvuelto las distintas voces. Es un hombre vital y apasionado hasta extremos inconcebibles; habla muy deprisa, y con un gracejo natural ameniza reuniones restringidas como esta que te estoy describiendo. Yo mantuve con él una larga discusión sobre Schopenhauer. ¡Ah! Comprenderás qué profunda satisfacción me produjo oírle hablar de él con un apasionamiento indescriptible, y agradecerle que fuera el único filósofo que había reconocido la esencia de la música. Luego, Wagner me preguntó qué concepto tenían de él los profesores, se burló del congreso de los filósofos celebrado en Praga y habló de los “lacayos de la filosofía”. A continuación nos leyó un fragmento de la autobiografía que está escribiendo, en la que recoge una escena sobre su vida de estudiante en Leipzig, tan divertida que no puedo recordarla sin echarme a reír; escribe con extraordinaria soltura y agudeza.»

      Wagner era un compositor genial, pero como persona resultaba un personaje que dejaba mucho que desear. Sin embargo, Nietzsche no le apreciaba ningún defecto. Al menos al principio. Más tarde abominó de él, y cinco años después de la muerte del músico a Nietzsche aún le quedaba rencor suficiente para escribir esto:
Nietzsche

     «El arte de Wagner está enfermo. Los temas que lleva al escenario —problemas de personajes históricos—, su pasión convulsiva, su sensibilidad enfermiza, su gusto estético, que introducía especias cada vez más fuertes, su inestabilidad que disfrazaba de normas, y sobre todo la elección de sus héroes y heroínas, considerados como tipos fisiológicos, (¡una galería de enfermos!): todos estos elementos juntos componen un cuadro clínico que no deja lugar a dudas: Wagner est une névrose

     Friedrich Wilhelm Nietzsche, Fritz, nació el 15 de octubre 1844, en Röcken, un pueblo de Sajonia en donde su padre, Carl Ludwig, ejercía de pastor luterano. Le puso el nombre de Federico Guillermo porque precisamente ese día era el cumpleaños de Federico Guillermo IV de Prusia. Franziska Oehler, hija menor de un pastor luterano, tenía dieciocho años cuando tuvo a Nieztzse. En 1846 nació el segundo hijo del matrimonio, Elisabeth, y en 1848 nació Joseph. Éste moriría dos años después, en 1850; unos meses antes había muerto el padre de Nietzsche. Entonces, a impulsos de la abuela materna, la familia entera, compuesta por la madre de Nietzsche, la hermana Elisabeth, dos tías por parte de padre y la propia abuela, se trasladó a Naumburgo. Nietzsche murió en 1900, de una neumonía.

      En la edad adulta, Nietzsche no soportaba ni a su madre ni a su hermana. En Ecce homo escribió lo siguiente:

Nietzsche junto a su madre
      «El trato que me dan mi madre y mi hermana, hasta este momento, me inspira un horror indecible: aquí trabaja una perfecta máquina infernal, que conoce con seguridad infalible el instante que es posible herirme cruentamente, en mis instantes supremos, pues entonces falta toda fuerza para defenderse contra gusanos venenosos. La contigüidad fisiológica hace posible tal disharmonía praestabilita (desarmonía preestablecida). Confieso que la objeción más honda contra el “eterno retorno”, que es mi pensamiento auténticamente abismal, son siempre mi madre y mi hermana.»

      A Nietzsche le hería en lo más hondo el antisemitismo de su hermana. «Todos los antisemitas deberían ser suprimidos», llegó a escribir. Nietzsche, cuando escribía sobre los judíos, lo hacía desde el respeto (El anticristo):

      «Sicológicamente hablando, el pueblo judío es un pueblo de vitalidad extrema que, confrontado con condiciones de existencia imposibles, tomó deliberadamente, guiado por la cordura suprema del instinto de conservación, la defensa de todos los instintos de la décadence…»

     A Nietzsche he procurado leerlo desde la distancia, es decir, que he procurado hacerlo con la mente abierta, dejando a un lado mis convicciones, en la medida que es posible hacerlo, para que no me distrajesen durante la lectura. Reconozco que no es un autor para todo el mundo. A determinadas personas la lectura de sus libros les puede producir ampollas. No quiero poner ningún fragmento en este sentido, porque a Nietzsche hay que leerlo al completo y sus reflexiones más polémicas no se entenderían bien leídas aisladamente, me parece.

     Y como este es un blog literario, no podía faltar la recomendación de cómo llegar a escribir como los ángeles. Aquí os dejo los Diez mandamientos para escribir con estilo, de Nietzsche:


1-Lo que importa más es la vida: el estilo debe vivir.

2-El estilo debe ser apropiado a tu persona, en función de una persona determinada a la que quieres comunicar tu pensamiento.

3-Antes de tomar la pluma, hay que saber exactamente cómo se expresaría de viva voz lo que se tiene que decir. Escribir debe ser sólo una imitación.

4-El escritor está lejos de poseer todos los medios del orador. Debe, pues, inspirarse en una forma de discurso muy expresiva. Su reflejo escrito parecerá de todos modos mucho más apagado que su modelo.

5-La riqueza de la vida se traduce por la riqueza de los gestos. Hay que aprender a considerar todo como un gesto: la longitud y la cesura de las frases, la puntuación, las respiraciones; También la elección de las palabras, y la sucesión de los argumentos.

6-Cuidado con el período. Sólo tienen derecho a él aquellos que tienen la respiración muy larga hablando. Para la mayor parte, el período es tan sólo una afectación.

7-El estilo debe mostrar que uno cree en sus pensamientos, no sólo que los piensa, sino que los siente.

8-Cuanto más abstracta es la verdad que se quiere enseñar, más importante es hacer converger hacia ella todos los sentidos del lector.

9-El tacto del buen prosista en la elección de sus medios consiste en aproximarse a la poesía hasta rozarla, pero sin franquear jamás el límite que la separa.

10-No es sensato ni hábil privar al lector de sus refutaciones más fáciles; es muy sensato y muy hábil, por el contrario, dejarle el cuidado de formular él mismo la última palabra de nuestra sabiduría.



"Yo sólo ataco causas cuando está excluida cualquier disputa personal, cuando está ausente todo trasfondo de experiencias penosas. Al contrario, en mí atacar representa una prueba de benevolencia y, en ocasiones, de gratitud. Yo honro, yo distingo al vincular mi nombre al de una causa, al de una persona: a favor o en contra; para mí esto es aquí igual. Si yo hago la guerra al cristianismo, ello me está permitido porque por esta parte no he experimentado ni contrariedades ni obstáculos; los cristianos más serios han sido siempre benévolos conmigo. Yo mismo, adversario de rigueur [de rigor] del cristianismo, estoy lejos de guardar rencor al individuo por algo que es la fatalidad de milenios." (Ecce homo).


      Feliz año. 




9 comentarios:

Alberto Senda dijo...

Creo que ya te había dicho en alguna ocasión que llevo leyendo y releyendo las obras de Nietzsche y sobre Nietzsche desde mu más temprana adolescencia. Creo que sin él el siglo XX hubiese sido muy diferente, pues su influencia, como gran autor póstumo y como el mismo profecitó en su Voluntad de Poder, sería más evidente en dicho siglo. Para el siglo actual tenía la esperanza que fuese el del advenimiento del übermensch, pero aunque todavía queda mucho siglo, no parece de momento que vayamos a seguir por esos derroteros.

Wagner fue para Nietzsche como el padre que en gran medida nunca tuvo. Schopenhauer fue también para él como un padre intelectual. De ahí su extrema beligerancia contra ellos cuando vislumbró que portaban en su interior la semilla de la decadencia. En realidad, sus continuados ataques contra éstos fueron algo así como un simbólico y necesario parricidio para poder al fin agitar las características alas de los Espíritus Libres.

Estoy totalmente de acuerdo en que a Nietzsche hay que leerlo al completo, pues muchas de sus más polémicas sentencias sacadas de contexto se pueden fácilmente malinterpretar, debido principalmente a su dureza y/o lenguaje bélico. Es más creo que el filósofo alemán es uno de esos autores que difícilmente se le puede comprender bien sin conocer adecuadamente su biografía. Para ello existen varias obras recomendables, pero por razones sentimentales yo a la que le guardo más cariño es a la monumental biografía de Kurt Paul Janz en cuatro tomos.

Y Gerard, si te agobia la rutina, pero por alguna razón no puedes huir de ella, te aconsejo que hagas como los grandes taoístas, que hicieron de la rutina su Virtud. Para lo cual deberás tomar esos actos cotidianos que tanto te agobian desde una posición de libertad en vez de esclavitud. No sé si me explico...

Un fuerte abrazo!

PD. Me alegra mucho saber que ya has finalizado tu nueva novela. Estaremos atentos a su publicación.

PD2. Nietzsche nació en 1844, y tú has escrito 1843.

Jayja para tí... dijo...

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jiji

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto. Magnífico comentario; es como un apéndice de la entrada.Intentaré sacarle partido a la rutina;en fin,el Tao es un camino cargado de buenos consejos.La novela me gustaría publicarla a finales de marzo, pero no sé si será posible.He corregido la errata de la fecha; gracias por decírmelo; estás en todo.

¡Un fuerte abrazo!

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.Gracias por aparecer por aquí y dar señales de vida con uno de esos particulares comentarios tuyos. ¿Van mejorando las cosas?

Un fuerte yyyyyyy,,,,,,....uuuueee.iii,,,,,,,,,,,, abrazo:)

Jayja para tí... dijo...

Tan tan extraño que me cuesta respirar cerca tuyo
Tan tan amado que la inmensidad se abre para amarte
Tan tan importante que la respiración se para para regalarte mi aire
Pero poco a poco e aprendido a aceptarte como algo ilógico fuera de este mundo
Y es allí donde se unen todas las fuerzas del universo en mi alma
Para pedir por ti
Por la armonía de tu espíritu
Y la comprensión limitada del mío
Para aceptar tu dimensión
Multiplicada en 100 velocidades mas
Que las de mis latidos
Al final acepto
Cada designio
De mi vida
Y pago con suplicas
Por tu felicidad
Pedazo mío ....

crónicas de un e-writer dijo...

Precioso poema, Janett.

Alberto Senda dijo...

¡Ecce homo sensibilis!

Besos.

Jayja para tí... dijo...

Hola carita de mono
Hola Alberto!!!!!!

Mil besos

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.