Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)


feliz 2018

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lunes, 1 de junio de 2015

Románico erótico




      Cuando estoy ante un edificio, obra de arte u objeto, antiguos me pregunto cómo serían aquellos que los crearon y el público al cual se dirigían; me pregunto cuáles serían sus creencias más íntimas, sus contradicciones intelectuales en relación a su tiempo. ¿Serían de esta manera o de esta otra? Entonces me apetece viajar en el tiempo y fundirme con lo antiguo, intentar vivirlo y desvelar sus misterios. El diccionario lo llama evocar.

      Las iglesias románicas son un buen sitio para evocar, al menos para mí. Las que yo conozco son las de Castilla y León; son magníficas, y cuando he tenido la oportunidad de poder sentarme a dibujarlas no la he desperdiciado. Sin embargo, eso no me ha hecho conocer ni entender mejor a las personas que las construyeron y utilizaron hace ochocientos años. ¿En qué se inspiraban cuando construían esos voladizos debajo de los aleros, los llamados canecillos o modillones? Muchos de éstos tienen formas extrañas, muy imaginativas y fantásticas, y como sin sentido: sirenos, cabezas de tres caras, extravagantes demonios, barbudos de dientes afilados, vacas sonrientes, hombres que se agrandan la boca, calaveras, serpientes, monos, dragones…, un catálogo de monstruos absurdos que para sí hubiera querido El Bosco.

      Pero hay otros canecillos que representan escenas sexuales subidas de tono, las pertenecientes al conocido como románico erótico. Un misterio. No se sabe exactamente qué se pretendía al colocarlas bajo los aleros, en el exterior de las iglesias. ¿Enseñar? Enseñar qué, ¿los pecados del sexo o sus virtudes? El hombre común medieval no sabía leer ni escribir. Los canecillos serían algo así como un cómic que todos sabrían interpretar; expuestos en el exterior, representarían el mundo de la carne y sus pesadillas. El interior de los templos quedaría reservado a profundizar en el espíritu.

      Las imágenes eróticas de las iglesias románicas son demasiado explícitas, con todas las connotaciones que para nosotros tiene esa palabra. Pero no parece que quienes las pusieron vieran en ellas nada pecaminoso ni pretendieran excitar ninguna clase de instinto. Posteriormente algunas fueron mutiladas por quienes sí las consideraron obscenas, como suele pasar cuando se posee una mentalidad obtusa.


      ¿Será que para el hombre de la Baja Edad Media eso que actualmente llamamos erotismo era la vida cotidiana, sencillamente y sin más interpretaciones?; ¿conocía siquiera el significado de la palabra erotismo, en el supuesto que conociera la palabra?



            ¿Será que hoy vemos desparrame erótico donde hace ochocientos años veían naturalidad?




12 comentarios:

Jayja para tí... dijo...

hombre! de dónde vos has sacado todo eso?
VAya! que cosa tan interesante, al final nacimos así, completicos...sólo que ahora, pasado el tiempo, nos falta aire y corazón

te quiero mono!

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

Son canecillos de iglesias románicas. Las iglesias románicas que yo he visto, sobre todo, han sido las de Burgos y Palencia.

En la mayoría de las iglesias no hay canecillos eróticos, pero cuando encuentras alguno la verdad es que te sorprende porque no esperas encontrar algo así decorando el exterior de una iglesia del siglo XII. Se supone que la gente de aquella época era muy religiosa, y religión y sexualidad en España no han ido precisamente de la mano. Pero entonces te encuentras estas figurillas eróticas adornando un templo cristiano y lo que te preguntas es si te han contado la historia como realmente fue.

Hoy nadie se atrevería a decorar una iglesia católica con este tipo de motivos, y es posible que muchos las consideren imágenes para adultos. Pero ya ves, hace ochocientos años las colocaban los religiosos en sus templos para que las pudieran contemplar niños y mayores, y no les parecía mal.

Lo que son las cosas.

Un abrazo, Janett.

crónicas de un e-writer dijo...

Nos falta aire y corazón, pero a ti no te falta poesía, aunque la tienes que ordenar un poco, a mi parecer.

Otro abrazo.

Blas Malo Poyatos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Blas Malo Poyatos dijo...

Genial entrada.
Esos escultores, ¿no querrían reírse o burlarse al hacer esas monerías? A lo mejor el contrato era: "El templo, dedicado a Dios y a la Santa Iglesia, con los canecillos haz a tu libre albedrío". Ahí estaba: esa mujer que le rechazó en la fonda, el alcaide detestable con sus impuestos, ese cornudo del vecino, el recaudador que se decía que era sodomita....

Un abrazo.

Alberto Senda dijo...

Vaya! A Palencia es un sitio al que he ido y voy muy a menudo -mi padre tiene una casa allí-, y desde mi adolescencia he amado sus iglesias y ermitas románicas. Desde las peculiaridades de la iglesia de San Martín de Frómista, al magnífico órgano de la iglesia templaria de Támara, las maravillas del valle del Cerrato, o la que quizás sea mi favorita, la en su día concatedral de Villalcazar de Sirga, con su maravilloso retablo de Berruguete. Y al igual que a ti siempre me ha llamado la atención ese erotismo, precisamente en unos lugares tan conservadores y beatos. Quizás en esa época no lo eran tanto.
Fuera ya de la provincia de Palencia, pero muy cerca de ella, existe una iglesia cántabra en la aldea de Cervatos muy románica y muy pero que muy erótica que tal vez ya conozcas; más por si acaso...

Un abrazo!

PD. Llevas varias entradas seguidas entre las más interesantes del blog, y piensas precisamente ahora en cerrarlo (????) Date una vuelta por Cervatos y relájate, anda :):)

crónicas de un e-writer dijo...

Hola,Blas.

Pues no deja de ser una teoría más de las que se formulan sobre los canecillos eróticos, y tan válida como las otras. A mí no me extrañaría nada, teniendo en cuenta que aquellas tierras estaban habitadas por hombres libres, y me apunto a ella. Me parece que en España no hubo feudalismo,¿no es así?

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

¡Vaya!, la iglesia de Frómista es imperdonable no visitarla, si se puede, con sus famosas torres redondas; he ido varias veces. En Támara no he estado nunca porque siempre me he desviado hacia Carrión de los Condes, que tiene también una calzada romana muy bien conservada. Para ir a Carrión iba por la carretera de Villálcazar de Sirga.En V. de Sirga he estado también varias veces, sin llegar a Carrión; la iglesia de Santa María es templaria, como la de Támara.

Por Cervatos pasaba antes, cuando iba a Burgos(provincia)desde Bilbao, por Santander, y desde Torrelavega por la carretera de Aguilar de Campoo. Es un pueblo pequeño, muy bonito, pero nunca me he detenido en él. Hace cinco años que no voy a Castilla y León. La próxima vez que haga esa ruta voy a ver la iglesia, seguro.

Gracias por los ánimos.

Un fuerte abrazo.


Jayja para tí... dijo...

me impacto tanto estas imagines, hombre, he soñado con ellas, caminaba yo por unas calles y allí de pronto aparecieron alrededor de la construccion las imagines, eran de unas 24 pulgadas de alto por 10 de ancho y entre una y otra habrian unos 10 pies, caminé admirada, no sé acompañada de quien y le decía mira, míralas, le tiro una foto?, para qué sabía que sus imagines ya estaban en algón lugar...
será que me traspuse hasta allí? por casualidad es esta la medida de esas estatuas?

un beso, Janett

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

No sé qué medidas pueden tener los canecillos de las fotos. Es posible que coincidan con las que tú viste en sueños, pero no te lo puedo asegurar.

Un abrazo.

Jayja para tí... dijo...

y don alberto no sabe? el que ha paseado por toados esos lugares? mi sueño era tan real!!! me gustaria saber

un beso a todos,


janett

Alberto Senda dijo...

Lo siento, Janett. Yo tampoco sé su medida exacta, ni tan siquiera aproximada. La próxima vez trataré de ir con escalera y metro :) Pues, como buen onironauta, ya te imaginas lo mucho que me interesan los sueños. Bueno... no te lo imaginas, lo sabes, ya que has leído mi Senda.

Un beso.