Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)


feliz 2018

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lunes, 4 de mayo de 2015

Resiliencia

     
HANS CHRISTIAN ANDERSEN
      Y cuando la noche está nublada todavía hay una luz que brilla sobre mí. Que brilla hasta mañana.
            (Let it be, de The Beatles).


      Hay un nuevo artículo en el Diccionario de la lengua española que define la capacidad del ser humano para asumir situaciones límite y sobreponerse a ellas: «resiliencia». La resiliencia humana es comparable a la capacidad de un material elástico de volver a su estado original tras recibir un golpe.

      Le han puesto nombre a lo que viene después de «las tortas que nos da la vida» (vida en minúsculas, triste, sosa y aburrida, sin mucha vida, para algunos): el asumir como buenamente se pueda lo que nos ha tocado y seguir adelante Nos va a ahorrar muchas frases hechas. Ahora podremos sintetizarlas diciendo: «tengo una buena resiliencia».
  
      Encajar los golpes fuertes del destino, dirigidos a la mandíbula, esos que buscan el KO, es disponer de una resiliencia en toda regla. Hasta que no recibes uno de estos golpes en pleno rostro, cuando menos te los esperas, no sabes bien con quién te la estás jugando.

Rudyard Kipling
      Pero no todos son golpes contundentes. Hay otros pequeños golpes que, aunque no desgarran de un zarpazo, van minando día a día el espíritu hasta convertirlo en una masa tumefacta e informe. Bajo esa hinchazón se ocultan sueños e ilusiones; y todo sucede lentamente, ante nuestra atenta mirada y dándonos perfecta cuenta de lo que pasa, lo cual lo hace aún más doloroso.

      Rebajar esa hinchazón con hielos de creatividad y no consentir que ni uno solo de nuestros sueños desaparezca es un ejemplo de resiliencia, supongo. Personalmente, ni uno de mis sueños se ha quedado en el camino: aún los sigo soñando.

Edgar Allan Poe
      Yo creo que los escritores que seguimos escribiendo a pesar de todos los desencantos y fracasos tenemos una resiliencia aceptable, al menos en lo que nos toca.

      A veces, cuando dudo de la importancia de mis sueños, pienso que salgo de la Tierra y que según me alejo ésta va mermando hasta convertirse en un punto diminuto e insignificante. Mi planeta, donde tanta gente sufre, desaparece de la vista, finalmente. Sin embargo, está ahí, igual que muchos otros planetas tan insignificantes como él, y juntos forman el Universo. También los sueños, los míos y los de todos aquellos que nunca han dejado de soñar, forman parte de la historia de la Humanidad, aunque sean insignificantes.

      Yo no me considero una persona poseedora de una especial resiliencia, y cuando vienen mal dadas me fastidio, me aguanto y encaro los problemas porque no me queda otra salida. Si pudiera darles la espalda y huir, lo haría. Pero no tengo un reino que ofrecer a cambio de un caballo. La verdad es que mi escasa resiliencia no tiene ningún mérito. Es una impostora.
        
      He llenado la entrada de fotografías de escritores famosos para que os hagan compañía mientras leéis esto. No sé si su resiliencia fue grande. Todos os miran a los ojos, menos uno, y todos, salvo uno, están muertos. Pero todos son y han sido como vosotros.

      Si queréis saber si vosotros sí disponéis de una resiliencia como Dios manda, podéis comprobarlo en estos doce puntos que caracterizan a un persona resiliente. Los he copiado del blog el prado psicólogos, espero que no les moleste. Esta es su dirección: www.elpradopsicologos.es/blog/resiliencia-resilientes/ .



                                                    Las personas que practican la resiliencia:


VIRGINIA WOOLF
      Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños, sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.

      Son creativas. La persona con una alta capacidad de resiliencia no se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De lo vil, saca lo precioso.

      Confían en sus capacidades. Al ser conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino que saben cuándo es necesario pedir ayuda.

Charles Dickens
      Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen. Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender yo de esto?

      Practican el mindfulness o conciencia plena. Aún sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en el aquí y ahora y de tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su capacidad para asombrarse ante la vida.

 Agatha Christie
      Ven la vida con objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las personas resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede ser mejor.

      Se rodean de personas que tienen una actitud positiva. Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.

Rosalía de Castro
      No intentan controlar las situaciones. Una de las principales fuentes de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos, nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no tengan el control.

      Son flexibles ante los cambios. A pesar de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.

Boody Allen
      Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que las personas resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento, sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse firmes y luchar por lo que se proponen.

      Afrontan la adversidad con humor. Una de las características esenciales de las personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.


      Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional cuando lo necesitan.





Franz Kafka





"La desgracia de don Quijote no fue su fantasía, sino Sancho Panza."
Franz Kafka.












9 comentarios:

Jayja para tí... dijo...

no sé... no creo ser de ese grupo...
soy un sofoco que sale de mi masa cerebral, un suspiro que sale de mi alma...una frase torpe de mi boca, una sonrisa burlona y rídicula para poder soportar todos esos tontos que caminan cerca mio...un mucho nada un poco mucho, un algo como tu...suelo gritar en silencio y ver que me escuchan gente como vos...al menos eso, ya que aqui casi permanezco muda, ridícula y muda...

crónicas de un e-writer dijo...

"No sé...
No...
No creo ser de ese grupo...
Yo, que soy un fuego de ideas, suspiros del alma...
Yo: una frase torpe; una media sonrisa burlona y ridícula, soporta tontos...
¿Yo?: un mucho y un poco, un mucho de nada, un poco mucho y un poco nada...
Algo como tú...
Alguien como... Algo como gritar en silencio y ver que me escuchan y oír que me ven...
Gente como vos..., como vosotros.
Poetas y escritores...
Y yo aquí, casi muda...
Casi ridícula...
Casi ridícula y muda...
Ridícula y muda...
Ridícula...
Y...
Muda..."

He creado un sencillo poema con tu comentario. Seguro que tú sabrías hacerlo muchísimo más hermoso y mejor. Son tus palabras, tu vida interior. Si capitalizas las frustraciones podrías llenar de belleza los espacios en blanco del libro de tu vida; y si capitalizas las alegrías, también.

Mira, ve al blog de Mercedes Pinto y lee este artículo, NOSOTROS ESCRIBIMOS, NOSOTROS DECIDIMOS, puede que te ayude y estimule.

Mercedes Pinto es una buena escritora y una buena compañera; a mí me ha tuiteado mis trabajos alguna vez, y eso que no me conoce de nada.
Seguro que a ti te encanta leer su blog. Te sentirás menos sola, Janett, seguro que sí.

Este es el enlace al blog, si tienes algún problema dímelo:

https://mercedespinto.wordpress.com/2015/05/03/nosotros-escribimos-nosotros-decidimos/


"Detrás de un escritor que lleva años inventando historias hay un héroe de esta sociedad, alguien que, aunque sabe que difícilmente podrá vivir de su trabajo, sigue ahí: catorce horas diarias, todos los días del año, sacrificando incluso a los que más ama."
(NOSOTROS ESCRIBIMOS, NOSOTROS DECIDIMOS).

Un fuerte abrazo, Janett, y ¡ánimo!

















Alberto Senda dijo...

Yo creo que todos nosotros somos algo resilentes. Interesante artículo.

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

Yo también creo que todos disponemos de una cierta dosis de resiliencia que nos ayuda a mantenernos a flote.

Un abrazo.

Jayja para tí... dijo...

Busco torpemente en qué lugar podría esconderme
desaparecer mi físico añejado
y sentir que el espíritu viaja, nada juvenil tampoco, lleno de experiencias, cargando amarguras y aún lleno de amor
me encuentro torpe con las conversaciones de cada día
ese bullicio constante de qué cocinan cada día las mujeres que están cerca mio, me abochorno, vaya mujeres! no tendrán mejor cosa de que hablar?
o el deseo de los hombres de ganar un poco más
el aire se hace silibante
escapándose de los pulmones
para recordarme el oxigeno viciado que respiro
me entra un sueño horrible y profundo
la cama recién comprada de alta calida
semejante a las nubes ansiosa de adormecer el cuerpo tibio
caigo exhausta, soñolienta,cansada y en el fondo aún con esperanza
se me revuelbe el pecho
la noche avanza, y la pesadilla tan acostumbrada seguro llegará
para dejarme exhausta como si lo hubiese vivido
-Vaya! al final me alegro de despertar
dejando atrás la dulce cama
que al final
no logra ni a medias, saciar mi cansancio y mis ansías de soñar... Janett Camps

Jayja para tí... dijo...

Ah, ah, ah, gracias por caminar por mis palabras, mis letras, mis sentires, que a veces ni siquiera mios son...te puedo dar un dato? soy dulce, amorosa, cariñosa, muy dulce, por dentro, por dentro y a menudo por fuera...mil besos amigo....

crónicas de un e-writer dijo...

Mil besos, Janett.

Jayja para tí... dijo...

sabías que vengo a tu blog más que al mio?
si, es tu blog, el que más amo, amigo Gerardo...

crónicas de un e-writer dijo...

Gracias, Janett...