Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)


feliz 2018

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viernes, 23 de enero de 2015

Cómo no escribir una novela.

   
      «Como escritor, sólo tienes un trabajo: hacer que el lector siga leyendo.» 
(Cómo no escribir una novela).





     


      A los que os apasiona escribir es probable que no os sea desconocido este libro, Cómo no escribir una novela. A los demás, este tipo de lecturas puede que no vaya con vosotros. Pero quizá os interese saber algunas particularidades del mundo editorial. En concreto, el porqué esos terribles troles conocidos como editores, pesadilla de tanto escritor aspirante a ver su obra publicada en una editorial "de las de antes", declinan la publicación de la mayoría de los manuscritos que les remiten.

      Cómo no escribir una novela (200 errores clásicos y cómo evitarlos) no es un libro de corrección de estilo. Salió de las imprentas en abril de 2010; sus autores, Sandra Newman y Howard Mittelmark, ofrecen en el libro sus experiencias literarias como editores, autores de novelas, ensayos, relatos y articulistas. El volumen que yo tengo es de 2012, 3ª edición, de la editorial Seix Barral. El libro tuvo su momento de gloria y en el 2012 todavía ocupaba un lugar visible en las librerías; hoy no sé cómo andará la cosa. 

      Actualmente, en las editoriales on line se puede publicar de un día para otro sin tener en cuenta más normas que las que el propio escritor se imponga. El recorrido comercial del libro va a depender de los lectores, no de un editor. No seguir las recomendaciones del libro en cuestión puede que no perjudique las ventas on line del tuyo. De manera que si eres un escritor que va de sobrao, que pasa de las editoriales "clásicas" y además opinas que el saber sí ocupa lugar, el libro de Sandra Newman y Howard Mittelmark no te va a hacer ni fu ni fa. No te va a interesar, por ejemplo, esto que aparece en el capítulo Trama, de la primera parte del libro:

      «La trama de una típica novela no publicada presenta a su protagonista, luego a su madre, a su padre, a sus tres hermanos y a su gato, dedicándoles a todos largas escenas en las que exhiben sus comportamientos habituales. A estas les siguen otras escenas en las que estos personajes interaccionan entre ellos, llevándonos a un interminable recorrido por restaurantes, bares, casas, todo lo cual se describe con gran lujo de detalle.
      (…)
      Un gran número de problemas relativos a la trama que presentan las novelas no publicadas pueden resolverse con una estrategia muy simple. Tener claro qué se quiere contar y quitar todo lo demás. No escribas cientos de páginas explicando por qué quieres contar esa historia que dentro de poco nos vas a contar, por qué los personajes viven como viven cuando arranca la historia, o qué hechos del pasado han convertido a esos personajes en las personas que aparecen en la novela. Escribe cientos de páginas contando la historia, de lo contrario lo que has escrito no permanecerá en los estantes de las librerías, sino que servirán de relleno para que estas se mantengan en pie.»(Cómo no escribir una novela).

      Si eres un ciberescritor militante, de los que piensan que las editoriales «de siempre» son un anacronismo, pero que incluso hasta del Ancien Régime se puede sacar algo de provecho, esto que viene a continuación va a ser de tu agrado:

      «EL ESTILO: IDEAS BÁSICAS

      De todos los medios para cortar de raíz el interés de un editor por tu novela, el estilo es el más rápido y el más definitivo. Es el equivalente literario a un veneno de efectos fulminantes. Una trama aburrida y unos personajes de cartón piedra pueden hacer que un editor se tome varios párrafos e incluso varias páginas para rechazar tu libro; pero una forma de escribir monótona o tosca puede hacer que un editor cierre el libro ante  la lectura de una sola frase.
      (…)
       Los escritores primerizos a menudo creen que los verdaderos genios sólo usan las palabras más arcanas del idioma, las entradas más olvidadas del diccionario, vamos, esas palabras que no podrían sobrevivir por sí mismas en un entorno natural.
      Lamentamos decirte que la literatura no consiste en eso. Eso es exhibicionismo, y a muy poca gente le gustan esos espectáculos.
      (…)
      Cuando el lector debe detenerse por el asombro que le provoca tu acrisolado vocabulario, o peor aún, debe detenerse porque la palabra que has utilizado significa para él lo mismo que una sarta de letras en ruso, se descuelga de la historia.
      Esto no significa que debas escribir con una mano atada a la espalda, teniendo buen cuidado en emplear un lenguaje accesible para un niño de quinto de primaria. No hay nada malo en que le lector recurra al diccionario de vez en cuando. Sin embargo, la única razón legítima para que lo haga es que la palabra que has escogido es la más perfecta para expresar tu idea. Por lo general, si escribes “ebúrneos” en vez de “de marfil“, eso no le dice nada al lector, aparte del hecho de que conoces la palabra “ebúrneos”. 
      (…)
      Algunos escritores especialmente dotados escriben a veces con una prosa muy barroca para causar mejores efectos, pero incluso entre los autores de más éxito, la inmensa mayoría evitan un estilo demasiado florido. Escribir no es un campeonato de patinaje artístico, en el que hay que hacer las figuras más difíciles para ganar. La prosa muy elaborada es característica de ciertos escritores y no una cima que todos los autores deben alcanzar.»(Cómo no escribir una novela).

      Bueno, en definitiva, este libro va dirigido a ti, escritor desconocido que sí pretendes que tus manuscritos lleguen algún día a ser publicados a la antigua usanza. Estos párrafos que siguen van ser ambrosías para tu paladar: 

      «¡Ve lo importante que es esto! ¡¿Lo ve?!
      —Cuando el autor puntúa como un histérico

      “¡Qué difíciles son los hombres! Al principio Jordi parecía estar muy pendiente de ella. Pero ¡ahora Melinda no sabía QUÉ pensar! Se había mostrado muy frío cuando ella fue corriendo hacia el callejón cuando casualmente lo vio, rodeado por unos colegas de aspecto patibulario.
      Quizá había cometido un ERROR, pensó cuando se encaminó hacia su cita y dejaba atrás los inhóspitos muelles del puerto. ¿¡Cómo podía ella saber que acabaría siendo tan GROSERO¡?”
      (…)
      Los signos de exclamación son el signo de puntuación del que más se abusa. Aunque las comas a menudo aparecen alegremente desparramadas en un manuscrito no publicado —esto es una epidemia— y cada vez son más frecuentes los innecesarios guiones parentéticos que no se cierran, son los signos de exclamación los que se llevan la palma.
      Nosotros nos hacemos cargo de que te apasiona convertirte en un novelista, pero los signos de exclamación deben de usarse en muy pocas ocasiones, y siempre en diálogos. Incluso en estos casos deben usarse con comedimiento, normalmente para indicar que el personaje está gritando.
      (…)
      Abusar de los signos de exclamación desgasta su sentido hasta dejarlos vacíos.
      (…)
      Otras convenciones tipográficas empleadas para dar énfasis a las palabras —cursiva, mayúsculas y negrita— deben usarse muy poco, MUY RARA VEZ o nunca(Cómo no escribir una novela).

      «El hombre que explicitaba
      —Cuando el autor cree que está por encima de emplear “dijo”

      “—Se trataba de una noche negra y tormentosa —manifestó él—. Y como estábamos a muchas millas de la costa no teníamos miedo de ninguna criatura marina. ¡Qué errados estábamos! —explicitó.
      —Entonces, ¿fue una criatura marina? —inquirió ella —. ¿Cómo es posible?
    —Sí, se trataba de una criatura marina —declaró él—. Pero una que había mutado de alguna manera para convertirse en una criatura mucho más peligrosa que sus congéneres marinos. Podía moverse en tierra firme —adicionó él—. Se había hecho más grande y mucho más fuerte. Es divertido —cloqueó él—, ahora que lo pienso a nivel de seguridad.”

      Los autores que publican utilizan la palabra “dijo”, o un verbo sencillo, cuando desean indicar que cierto personaje está diciendo algo. Emplear un simple “dijo” es una convención tan firmemente establecida que los lectores apenas si reparan en él. Esto ayuda a que el diálogo parezca real, pues así se consigue que la estructura del diálogo sea invisible.
      (…)
      Por supuesto que hay excepciones. Se puede escribir “preguntó” para formular preguntas. Y “gritó” cuando un personaje alza mucho la voz, e incluso se puede matizar el tono con que se dicen esas palabras (por ejemplo, “susurró”) siempre que el verbo sea natural.»(Cómo no escribir una novela).

      El libro termina con algunos ejemplos de cartas de presentación a los editores con errores que se deben evitar. También hay un apartado para la sinopsis y otro sobre la presentación de un manuscrito.

      Suerte.




14 comentarios:

Jayja para tí... dijo...

ah asi soy una escritora torpe.............triste.........

Jayja para tí... dijo...

en serio te leere, es un escrito interesantisimo!!!!!!!love you carita de mono

crónicas de un e-writer dijo...

Janett,¿no has leído este libro?

Jayja para tí... dijo...

no, no lo he leido, pero lo leere!!!!!!!!!!!!

crónicas de un e-writer dijo...

Yo lo tengo en papel y para ebook. Te puedo enviar esta última, si quieres.

Jayja para tí... dijo...

ok enviamelo, love you! Im better...

Alberto Senda dijo...

Interesante artículo, Gerard. Parece un libro útil, aunque quizás un poco dogmático, ¿no? Parece que hoy en día las editoriales quieren que les des todo el trabajo hecho, y me temo que también considerarían errores ciertas voluntades artísticas y/o intelectuales. A mí personalmente unos diálogos donde siempre se escriba "dijo" me parecerían poco serios y redundantes, pero en lo demás estoy básicamente de acuerdo. Quizás lo del vocabulario lo matizaría también un poco. No son tantas las novelas a las que les va bien un lenguaje coloquial. Sin duda parece un libro interesante para cualquier aspirante a escritor.

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett. Envíame un mensaje para que copie tu dirección de correo.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

En realidad el libro va dirigido a los escritores que desean publicar su obra en una editorial al uso, bien sea por imprenta o por medios informáticos. Como bien sabes, estas editoriales exigen un buen acabado del manuscrito (según un patrón de medida generalmente admitido) para sentarse a leerlo, independientemente de que luego se priorice el valor comercial sobre el literario. Un escritor con sus propios valores perdería el tiempo enviando su manuscrito, si no va avalado por una carrera comercial de éxito en ventas en otros circuitos, como, por ejemplo, Amazon.

Hun avrazo. Si, te Interesa, el libro ¡¡¡píDEMEL0!!!

Alberto Senda dijo...

Sí, envíamelo a mí también. En principio, como ya sabes, no tengo ninguna intención de publicar en ninguna editorial "al uso", pero siempre se pueden encontrar errores que uno comente sin darse cuenta. Gracias.

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Ya te he enviado el libro. Si no te llega el email, me lo dices. A Janett no puedo enviárselo porque todavía no tengo su email.

Un abrazo.

Alberto Senda dijo...

Gracias!

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Es un libro divertidisimo. Es cierto que algunos errores descritos nos pueden ayudar, pero creo que la mayoria de los casos comentados son fallos que ya conocemos aunque sea en un plano subsconciente. Mi favorito, es el de la documentación histórica: " ¿ Vas a acabarte ese sandwich? Dijo el centurión".
Bibliotecario.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Anónimo.

Estoy de acuerdo contigo, el libro es muy divertido y es verdad que muchas de las cosas que no hay que hacer nos las dicta el sentido común. Por ejemplo, el anacronismo que se da en el refrigerio del centurión. Ja, ja, ja,voy a tocar madera para que no me pase a mí.

Un abrazo.