Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)






domingo, 7 de diciembre de 2014

Los secretos del Códice Atlántico




Atri. a Marco d`Oggino
      Las dos primeras semanas del pasado mes de noviembre El Arenal estuvo ocupado por las casetas de la Feria del Libro Usado y de Ocasión. En una de ellas compré el libro Leonardo da Vinci y los secretos del Códice Atlántico, editorial Blume. Su tamaño es de 35x28 cm, en papel cuché, y contiene 100 reproducciones fotográficas del Códice Atlántico de alta calidad. Aparecen estudios de máquinas de guerra, maquinaria civil, arquitectura, geometría, vuelo y movimiento. Su precio no alcanzaba los 10€, por muy poco.

      Al comienzo del libro aparece un retrato a la sanguina de Leonardo da Vinci de perfil, a plena página, atribuido al pintor Marco d`Oggino (1470-1549), que fue alumno de Leonardo. En el retrato, los ojos de Leonardo tienen el iris claro y el bigote se retuerce como formando una trenza.

Automóvil de Leonardo
      La mayoría de los dibujos están desarrollados a pluma, tinta y aguada. La aguada es una técnica que consiste en aplicar tinta rebajada con agua, generalmente a pincel, para sombras y degradados. En los dibujos del Códice los rayados de las sombras están inclinados a la izquierda, una característica propia de los dibujantes zurdos.

      En las láminas, junto a los dibujos, Da Vinci escribía notas encriptadas que para descifrarlas hay que leerlas reflejándolas en un espejo.

Buzo
      Para mí, uno de los dibujos más curiosos es el de un pequeño mapa de Europa realizado entre 1490 y 1495. En él aparecen los reinos de la península Ibérica de una manera un tanto rara, escritos los nombres de una forma algo confusa. En la zona del mar Cantábrico, desde Navarra hasta Asturias, Da Vinci sitúa a dos reinos con el nombre de Castilla, escrito este nombre algo así como «Caftiglia»; la zona que ahora sería parte de Aragón, Cataluña y el Levante es donde sitúa el reino de Aragón, escrito más o menos así: «Aragona». Portugal lo escribe algo parecido a «Portogalu»; y en lo que debería ser el reino de Castilla, que en el mapa ocupa parte del reino de Aragón, pone «Fpagna». En lo que sería la actual Galicia marca un reino al que llama también «Fpagna», según me parece leer. También aparece el reino de Granada, por lo que deduzco que el mapa pudo dibujarlo Leonardo antes de 1492, año en que fue conquistado este reino musulmán por los Reyes Católicos; su nombre está escrito como «Granada» o «Granata» , no se distingue bien.

Estudio para un ala
    Como podéis ver, Leonardo emplea la “f” en lugar de la “s” para escribir Castilla y Spaña (sin la “e” inicial). Este uso también lo he visto en los Annales del Reyno de Navarra, del padre Joseph de Moret, de la Compañía de Jesús, año 1677. A continuación pongo una porción sacada de este libro. Al principio cuesta un poco acostumbrarse a su lectura, pero al rato se lee tranquilamente. Si os parece pesado leerlo os lo saltáis y Santas Pascuas; de todas maneras, de seguido lo he puesto actualizado al castellano de nuestros días, por si os pica la curiosidad de qué pone:

      “Pero podia mucho con Almanzòr el obftinado Conde Don Vela, que le incitaba contra Caftilla: y eran muy eftimable nervio de fus Fuerzas los malos Chriftianos, que, ò temiendo caftigo de fus delitos, ò mal hallados con fu fortuna, y queriéndola hacer debaxo de las Banderas de Almanzòr, que cebando fu efperanza fe la  prometia muy cumplida de las tierras, y bienes de los Vencidos, y olvidados de fus obligaciones feguian la Conducta del Conde. Y acariciabalos tanto Almanzòr, que affeguran, que en los pleitos, y diferencias inclinaba mas el favor de la fentencia àcia el Chriftiano, que àcia el Moro.”
Estudio para un ala
  
      “Pero podía mucho con Almanzor el obstinado conde don Vela, que le incitaba contra Castilla: y eran muy estimable nervio de sus fuerzas los malos cristianos, que, o temiendo castigo de sus delitos, o mal hallados con su fortuna, y queriéndola hacer bajo las banderas de Almanzor, que cebando su esperanza se la prometía muy cumplida de las tierras y bienes de los vencidos, y olvidados de sus obligaciones seguían la conducta del conde. Y acariciábalos tanto Almanzor, que aseguran  que en los pleitos y diferencias inclinaba más el favor de la sentencia hacia el cristiano que hacia el moro.”
  
Catapulta con resorte
      El Códice Atlántico, el auténtico, se encuentra en la Biblioteca Ambrosiana de Milán desde 1637. Lo componen 1.119 folios repartidos en 12 volúmenes encuadernados en piel de antílope. Su consulta se reservaba exclusivamente a especialistas, sin posibilidades de participar en exposiciones, hasta que en 2008 y 2009 se procedió al desencuadernado y permitió exponer la totalidad de los folios no sólo en Milán, sino también en los principales museos del mundo.

Espingarda múltiple
      La colección de Milán abarca desde 1478 a 1519. El nombre de «Atlántico» le viene al Códice de unos grandes folios llamados atlánticos que en el siglo XVII se utilizaban para dibujar los atlas.

      En 1517 Leonardo se trasladó a Francia llamado por el rey Francisco I, para desempeñar los cargos de pintor, arquitecto, ingeniero y mecánico. A su muerte, el 2 de mayo de 1519, fue enterrado en la iglesia de Saint-Florentin, en Ambroise. Dejó un legado de folios sueltos a Francesco de Melzi, discípulo y amigo de Leonardo, que los supo cuidar hasta su muerte, en 1570, como lo que eran: un tesoro. Sus herederos, sin embargo, trataron los folios con indiferencia y acabaron abandonados en una buhardilla de Villa Melzi y finalmente dispersados por los marchantes de arte. Pompeo Leoni, hijo de Leone Leoni, escultor que había trabajado para Felipe II de España, se hizo con 1.119 de estos folios y los pegó en folios de formato atlántico para reforzarlos. Cuando una lámina estaba dibujada por las dos caras, entonces Pompeo Leoni abría una ventana en el folio.

      Al estar los folios del Códice sueltos se encontraban expuestos al robo de forma individual. Tras un robo sin consecuencias ocurrido en 1968, se decidió encuadernar la colección en doce volúmenes. Esto impedía ser consultado cada folio individualmente, con el consiguiente deterioro general, y en las exposiciones sólo se podían exponer 12 dibujos, uno por cada libro. Los problemas se resolvieron a la desencuadernación del Códice.

Catapulta