Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)


feliz 2018

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domingo, 26 de octubre de 2014

Un pastel y un libro



     


      Hoy es sábado, y la mañana ha salido agradable; veintiséis grados al sol y veintidós a la sombra, pero la sensación térmica era de algo menos. En julio y agosto el asfalto está recalentado y con estas mismas temperaturas casi te asas. Hoy apetecía pasear.

      En la Plaza Nueva, a partir de las 12:00 del mediodía, el Gremio de Pastelería de Bizkaia había organizado la «Primera Fiesta de la Pastelería Artesana», durante la cual se iban a repartir 3.000 carolinas, que se podían degustar tras comprar un boleto. La intención era poner de relieve el trabajo de los pasteleros bizkainos y los dulces que elaboran de forma artesanal. Para la 13:00 del mediodía los boletos se habían agotado.

      La carolina es un pastel bilbaíno con más de cien años de antigüedad. Dicen que lo creó un pastelero para su hija Carolina. Consiste en una cazuelita de hojaldre sobre la que va una capa de merengue con forma de cono, y cuatro laminitas de huevo y chocolate resbalando por los costados del merengue como si fuera la lava de un volcán.

      La recaudación de la venta de las carolinas estaría destinada a la Fundación Stop Sanfilippo, que trata de recaudar 3.000.000 de euros para poder ensayar en pacientes un tratamiento de terapia genética para el síndrome de Sanfilippo, en España. En El Arenal, con motivo de ser hoy el «Día Internacional Piel de Mariposa», la asociación DEBRA (Asociación de Epidermólisis Bullosa de España) también recaudaba fondos. Ambas enfermedades son «enfermedades raras», es decir, que las padecen sólo una pequeña parte de la población. El Síndrome de Sanfilippo afecta a 1de cada 70.000 recién nacidos, y la Piel de Mariposa (Epidermólisis Bullosa) a 1de cada 50.000.


 Por la tarde he estado leyendo de forma salteada algunos capítulos del libro Compendio de la Historia de Bizcaya de Estanislao J. de Labayru, por Fermín Herrán. Este libro fue publicado por primera vez en 1898; la edición que yo tengo es de 1978.
      
Encuentro en el libro que en 1496 la infanta de Castilla, doña Juana (que luego sería la reina Juana I de Castilla, la Loca), embarcó en Laredo para ir a casarse con el archiduque de Austria don Felipe IV de Borgoña, que pasaría a la Historia como Felipe I de Castilla y IV de Borgoña, el Hermoso.


      «Formaron parte de esta escuadra veinte navíos de guerra, y con ellos hasta ciento veinte naos con quince mil hombres. En las naves de guerra, dotadas con tres mil hombres, iban quinientos cincuenta vizcaínos.
      El 22 de Agosto de 1496 fue despedida en Laredo por la reina doña Isabel.»
     
      He escogido este pasaje porque me ha sorprendido que la reina Juana embarcase en Laredo, pues su puerto aun hoy día es pequeño y el pueblo antiguo también, y por lógica en 1496 lo serían aún más. No sé por qué se eligió Laredo en vez de Santander o Bilbao. Los personajes de las fotografías son Juana y Felipe.
     
       «A fines del mismo año recibieron los reyes de Castilla y Aragón, don Fernando y doña Isabel, del Papa Alejandro VI el título de “Reyes Católicos”, con el que tanto se han distinguido en la historia.»
      ¿En 1496? No lo sabía.

Alonso de Ercilla
        «Debe recordarse, en este año de 1514, al insigne bermeano, varón doctísimo, Fortuno García de Ercilla y Arteaga, no sólo por ser uno de los hombres más preclaros de su tiempo, sino también como padre del insigne poeta Alonso de Ercilla, autor de “La Auracana”.»
      Hay un árbol rarísimo en Chile llamado araucaria, un auténtico superviviente del Mesozoico. Pertenece a las coníferas, y está cubierto de unas hojas que son como escamas. En Bilbao, en la calle Ercilla hay uno pequeño (apenas un arbusto) en el monumento al poeta Alonso de Ercilla. Pero yo recuerdo haber visto en Zalla o en Aranguren, en el jardín de una casa indiana, una araucaria que al menos medía 15 metros.

      «En regimiento celebrado el 12 de Enero de 1560 se dispuso que se expidiese la expulsión de los judíos que intentaban fijarse en el Señorío y que los confesos fuesen puestos en lugares apartados.»
      Pobre gente… Más adelante leo que el decreto de expulsión se derogó. Para ellos este pequeño recuerdo.



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