Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)






domingo, 20 de abril de 2014

Escrito a mano




      «De pronto, un estruendo llegó desde el salón a la cocina, y Justa se dirigió hacia allí, el ceño fruncido, sin abandonar la rodea que sostenía entre las manos cuando escuchó el jaleo. Le resultaba familiar ese sonido de muebles caídos, producido durante los breves episodios de locura del señor Munibe. Pero esta vez la caída de muebles se prolongaba más de lo habitual.
      Al acercarse a investigar, Justa vio salir a Fernando del salón, disparado, perdido el equilibrio absolutamente. El hombre chocó contra las escaleras, salió rebotado hacia la pared opuesta, en donde casi se parte la crisma, y en el trayecto rompió el enorme jarrón chino que decoraba el recibidor; luego tiró el perchero al suelo y de un salto atravesó la cristalera de la ventana de la entrada. Afuera llovía de forma torrencial, y Fernando patinó en el jardín; se levantó y no tardó en volver estrellar las nalgas contra la hierba. Finalmente saltó la tapia y se perdió de vista en dirección al pueblo.
      En el salón todo estaba por los suelos; parecía que había sido tomado por una tribu de vándalos. Había gotas de sangre en la alfombra del recibidor.
      Justa cogió un paraguas y se echó a la calle con la esperanza de alcanzar a Fernando. Lo vio tirado boca abajo, a menos de veinte metros, al otro lado de la carretera, descalzo y en un estado lastimoso. Se inclinó a su lado y lo cubrió con el paraguas, mientras le daba la vuelta. Fernando la miró, asombrado, como si nunca la hubiera visto antes, la cara inundada de lluvia y sangre.
      —¿Se encuentra bien? —le preguntó Justa, alarmada.
      —¡Justa, Justa!, ¿qué hago aquí? —exclamó él.
      —¿Puede caminar?
      —¿Qué hago aquí, Justa?
    —¿Podría levantarse si yo le ayudo, señor?
      Fernando movió afirmativamente la cabeza.
      —Creo que sí —respondió.
      —Pues apóyese en mí. —Los dos se incorporaron, no sin dificultad y esfuerzo.          
       —Ha tenido usted uno de sus episodios, pero esta vez ha sido más largo.
      —Lo sé, lo sé.
      Avanzaron torpemente hacia la casona, estorbados por la lluvia.
      —Justa, se deja usted el paraguas.
      —No tengo manos para él y para usted. Ese paraguas tendrá que esperar hasta más tarde, señor.
      —¡Tenemos que huir, Justa! ¡Todos tenemos que huir de Montediablos! El pueblo entero tiene que huir, escapar, alejarse de este lugar maldito. O ellos nos matarán a todos. ¡A todos!
      —¿Quiénes son ellos?
      —Los demonios, Justa, los demonios.
      —Acabáramos. Ningún demonio me va a echar de mi casa, se lo aseguro. Ande, cójase bien a mí; y no se suelte.
      —¡Ay, ay! Tenga cuidado, Justa, que me duele todo el cuerpo.
      —Si es que lo tiene usted lleno de mataduras, cómo no le va a doler.
      —Voy descalzo... ¿Dónde están mis zapatillas?
      —Las ha perdido usted. Estarán por ahí, entre el barro.
      —¿Cree usted en Dios?, Justa…
      —Ya me ha visto usted ir a misa de doce todos los domingos.
      —Quiero decir que si tiene usted verdadera fe…
      —En ella me han criado y en ella seguiré hasta que me muera.
      Fernando Munibe fue ingresado en un hospital privado. Durante tres días ocupó una habitación en exclusiva, mimado por médicos y enfermeras, convaleciente de las magulladuras que había recibido al estrellarse contra muebles y paredes, y de los cortes de cristal que tenía repartidos por todo el cuerpo, en especial la cara y las manos. Jamás volvió a Montediablos, pero no por ello Justa perdió su puesto en la casa.  Ésta continuó a su cargo, al principio ella sola y luego ayudada por su hija Maite, cuando tuvo edad. Tres años después corrió por el pueblo el rumor de que Fernando Munibe había muerto en un manicomio francés, en el cual estuvo recluido los dos últimos años de su vida. El pobre hombre padeció el acoso de los demonios, que le persiguieron hasta el otro lado del Bidasoa, pegados a su existencia como garrapatas, torturándolo con su presencia noche y día, sin descanso, «apareciendo cuando menos se lo esperaba uno», dicho así por Justa. Finalmente, el atormentado Fernando Munibe se suicidó enroscándose una sábana al cuello, poniendo el punto final al infierno en que se había transformado su vida.»



      He estado casi un mes sin ordenador, contestando los correos desde otro que no era el mío.
      Este mes me ha hecho perezoso para las teclas. He tenido que volver al lápiz, a escribir a mano, como antes de comprar el ordenador y de «amorrarme» a la pantalla. Y me ha gustado. He descubierto que a mano escribo más rápido y que soy más fluido con las ideas; y que tengo una letra espantosamente suelta que luego me cuesta descifrar. Parece un arabesco.
      Creo que ha sido un mes fructífero, en cuanto que he avanzado más de lo que esperaba la novela que estoy escribiendo. Pero también estoy un poco bajo de ánimo, tengo un bajón. Tengo la sensación de que lo que escribo no va gustar, porque me cuesta dar ese toque de interés a las narraciones. No tengo el «don» del narrador, y soy consciente de ello. Me gusta darme cuenta de hasta dónde puedo llegar fuera de mis sueños; pero también me deprime… un poco…
      Ahora estoy pasando a máquina lo que he escrito estos días, y me planteo si merece la pena seguir con la novela, porque «no la acabo de ver». He empezado este artículo con un fragmento escrito a mano que acabo de transcribir al ordenador. No sé si causa un buen efecto al ser leído.


  
    
Si algo ha tenido de especial este «mes sin bites» ha sido que me ha mostrado la buena gente que hay por este mundo de las redes sociales. Sin tener por qué, ha habido gente que me ha tenido presente en sus retuits. Gracias. A ti, Ramón Somoza, incansable; a Mario Escobar, Janett Camps, Paloma Caraballo, Rubén Espino, Salvador Sparti. Un abrazo a todos, compañeros.

 



  
    Ha muerto Gabriel García Márquez. No me lo podía creer. Parece mentira.



  

20 comentarios:

Jayja para tí... dijo...

Mi querido amigo Gerardo, ni siquiera sé cómo imaginar tu cara, excepto la de mono, pero vaya, me he ido acostumbrando, porque además las almas, o la esencia, o el ET que tenemos dentro, no cabe duda de que si saben comunicarse, una fuerza me trae más a tu blog que al mio propio, y qué me encuentro, Escrito a mano!, Dios!, mi hijo a menudo no me deja ya usar mi computadora y cansada de eso, me he ido a buscar mi libreta, y me he puesto a escribir mi segunda parte de en cada surco, vaya!, que gusto, salía tan armoniosa mi letra, tan sentido mis sentimientos, me encontraba allí sumergida en el agua cristalina como mi protagonista y mi cuerpo sentía deseos como el de ella...no cabe duda que no hay nada como el lápiz y el papel!, a mi se me ha hecho siempre muy dificil escribir directamente en la computadora, excepto los post de mi blog, por eso es Un blog con alma, porque el si me ha hecho sentir, pero fuera de ahí, se me multiplica por mil la pereza, la iniciativa se apaga, y medio que me dije para mi misma, voy a seguir escribiendo a mano a ver si avanzo...

Que os parece?

En tu misma esfera... en tu mismo sentir...

respecto a Twitter, estoy feliz de ser tu amiga allí, si no fuera por tí y otros que me animan, os juro que no iba, no resisto Twitter con sus 154 caracteres!

BUeno un abarzo muy fuerte para vos y Alberto que ahorita seguro viene,

Janett

Jayja para tí... dijo...

Amigo, me encanta lo que escribes, por favor, no soy de naturaleza hipócrita, continua, te lo pido...a mi me pasa lo mismo, creo que no sirvo para esto, no gano plata! jajajaja, pero al final, escribo, no seré yo quien me valore, ni es el dinero el que frenará que mi pluma siga trazando lineas...

Sí, verdaderamente triste que Gabriel García Márquez ha fallecido.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

Yo, lo que de positivo encuentro en la computadora es la inmediatez, el poder corregir el texto y dejarlo presentable, listo para servir. Pienso -de forma poco saludable- que esas "virtudes" del "pecé" compensan el agotamiento visual que produce el monitor y las posturas anti ergonómicas.

También creía que escribir con teclado no me perjudicaba a la hora de escribir los textos, pero, después de haber estado escribiendo a mano estos días, ya no lo creo.

Por comparación, he descubierto que escribir a mano me resulta más gratificante, y que las ideas me fluyen mejor. Antes no me daba cuenta de esto. Lo malo es que luego hay que pasarlo a limpio, y la sensación que se tiene es de que se trabaja más.

Si decides al final escribir a mano, yo que lo había pensado es comprar un cuaderno con bonitas tapas, que tenga un apariencia bohemia, romántica, como muy de artista, con un toque intelectual, algo así como imitando a cuero, que den ganas de escribir en él. Estoy dudando si elegirlo con las páginas en blanco o cuadriculadas para no torcerme con las líneas.

Gracias, Janett, por decirme que te encanta lo que escribo. Me da ánimos.

En Twitter no voy a estar hasta que no pase a limpio todas las páginas que he escrito este mes. Luego voy a "tuitear" a la gente, pero no de forma excesiva, porque tengo pocos seguidores y no quiero cansarles con una lluvia de "tuiters" que promocionan a los mismos escritores. Más que nada para no perjudicar a los escritores que deseo ayudar.

Todos nos hemos sentido tristes con lo de García Márquez.

Un abrazo.







Alberto Senda dijo...

Yo ya hace tiempo que no escribo a mano, más o menos desde el 2008, es decir, cuando retomé "La senda" para terminarla después de un lustro de abandono. Pero si me preguntáis si lo echo de menos; sí, muchísimo. Pero como hace ya muchos años que donde más escribo es en el trabajo, en el ordenador me resulta más cómodo, y además, así, doy la impresión de estar currando, jeje.
Yo no sé si tienes o no el "don" del narrador; lo que sí sé es que lo escribes me interesa y que cada vez lo transmites mejor. No te preocupes tanto de que tus novelas no sean todo lo perfectas que esperas. Dale tiempo al tiempo; hay cientos de ejemplos de buenos y grandes autores que sus primeras obras fueron muy flojas; sin embargo las tuyas son muy dignas. ¿Con altibajos? Sí, como las de todos nosotros. Pero ser escritor es casi siempre una carrera de fondo, y al igual que esta clase de corredores,debemos experimentar y sobreponernos a esa Gran Soledad. Si sigues así, quizás en diez o veinte años serás tan bueno como alguno de tus ídolos. Debemos tener paciencia y esperar; somos escritores, no estrellas de rock.

Un abrazo.

Jayja para tí... dijo...

BINGO! te salvaste Alberto, por 2 cosas:

Por venir, porque ya yo andaba echando chispas, de si no habías venido aquí formarte un rollo, alarte las orejas, que sé yo...

Por lo que has escrito, una de las cosas más ciertas que he oído de tí, por cierto...al final has dicho...cito textualmente: "somos escritores, no estrellas de rock.", ves? ahora si ven a decirme que no eres escritor!!!!!!!!!!!!!!
Te agarré...jajajjajjajja,

una cubana tremenda!, a qué no tienes otra amiga cubana como yo? eh?, jajjajjajajja

Jayja para tí... dijo...

ah me encanta tu blog!!, lleno de cultura y pedacitos intensos...gracias....

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto. Yo también me había acostumbrado al ordenador. A partir de ahora voy a volver a escribir a mano porque me encuentro más a gusto. Lo malo es que luego hay que pasarlo al ordenador. Si yo tuviera un trabajo donde pudiera escribir, aunque fuera con ordenador, haría lo mismo que tú.

¿Sólo 20 años? ¡Entonces está "chupao"!

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Gracias, Janett.

un abrazo.

Alberto Senda dijo...

Pues claro que está chupao, jeje. Lo de pasarlo todo al ordenador, si lo miras bien, no es tanta pérdida de tiempo como parece, porque lo puedes aprovechar para hacer una revisión más exhaustiva.

Bueno Janett, lo de "somos" era para empatizar y para que no me echaras la bronca, jeje; aunque de vez en cuando me siento un poco escritor, depende del día.
Y no, no tengo otra amiga ni tan cubana ni tan tremenda como tú.

Dámaris Cenicienta dijo...

Ja ja ja yo a veces primero escribo a mano y luego lo paso al ordenador segun donde me pille la inspiración... siempre llevo un boli y papel... es precioso este relato. En twitter soy cenicienta@baulcenicienta no se si te tengo ahí, búscame...

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

Es lo que estoy haciendo, corregir sobre la marcha. ¡A ver si mejoro! ;)

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Dámaris.

Pues tampoco es mala idea llevar una libreta para tomar apuntes, supongo.
A mí me pasa que se me olvidan ideas que se me ocurren en los momentos menos oportunos.

En realidad no es un relato, es un fragmento de la novela que estoy escribiendo. Lo que pasa es que es una acción que comienza y se cierra, y puede confundirse con un relato. Gracias por decirme que es precioso; eso es más que "me gusta".

Te tengo en Twitter. Me acuerdo de ti porque el nombre, Cenicienta, me llamó la atención.
Esta conversación me recuerda que debo pasar por Twitter, pero estoy un poco cansado, anímicamente. Qué complicado parece todo...

Un abrazo.

Dámaris Cenicienta dijo...

Si a veces se complican, pero ten paz y tranquilidad, lo primero eres tú, lo segundo eres tú y lo tercero ya veremos qué pasa... Y si, me di cuenta que era de tu libro, y me di cuenta que en twitter eres un mono ;) jajajaja y todo llegará a veces cuando menos te lo esperas... pomm todo vuelve. Yo llevo dos semanas que la santa inspiración no me llega estoy algo liada con las canciones... pero se que me llegarán y pronto porque fui llamada para escribir. Y cuando Dios quiera como dice mi padre escribiré un libro... jajaja te digo esto para animarte. Ando algo despistada jajajajaj. Un saludo.

crónicas de un e-writer dijo...


Gracias por los ánimos, Dámaris. Me sentaré a esperar.

Un abrazo.

Dámaris Cenicienta dijo...

¿Qué tal se encuentra?
¿Mejor?

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Dámaris.

Sí; gracias por tu interés, compañera.

Un abrazo.

Jayja para tí... dijo...

Ja ja ja cansado animicamente ... me rio para no llorar que firma tan educada de decir... parece una efermedad la cual padezco cada dia mas

Totalmente cansada
Agotada
Sin fuerzas
Decepcionada
Exhausta
Dolida
Marchita
Descompuesta
Apagada

Yo como vos todo eso animicamente
Un abrazo
Janett

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

Ya sé que andas un poco desanimada, pero también sé que eres una persona fuerte y que nada va a doblegar ese deseo tuyo de hacer realidad tus sueños. Pero mientras tanto, mientras éstos esperan hacerse realidad,aquí tienes un amigo.

Un abrazo.

Jayja para tí... dijo...

Yo creo que eres el que mas en silencio escucha mi alma....
Gracias por eso

Jayja para tí... dijo...

Y si hubiera un hueco en la tierra donde no llegará el Sol
Me gustaría tanto encerrarme allí
Callada
Hasta qué el alma se pudiera
Escapar y volar
Como mariposa