Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)






viernes, 4 de octubre de 2013

"Francisca", relato de Gerard F. Fast




            Francisca estrujó el paño, y un hilo de sangre tiñó el agua tibia de la jofaina. De fuera le llegó el sonido de un motor y se acercó a la ventana, sin dejar de asearse. El descuidado camino carretero descendía a través del pinar y, tras un interminable suplicio de curvas cerradas y baches, desembocaba en el pavimento negro de la carretera comarcal, dos kilómetros más abajo. Desde la planta superior del caserío Francisca podía ver el camino hundirse en el pinar y disfrutar de una perspectiva privilegiada del valle; el caserío quedaba por encima del desmonte del camino carretero, en la curva que había a la entrada del pueblo.

 Un camión de mudanzas acababa de ascender el último tramo de cuesta; llevaba inscrito en letras blancas el nombre de la empresa de mudanzas en la loneta verde de la caja. La máquina, un moderno Hispano-Suiza de 1914,  resoplaba y tosía como un animal enfermo, expulsando gases negros por el tubo de escape; tras echar los restos, se detuvo frente a la casa del pintor. Éste abría la cancela del jardín justo en ese momento.

Francisca se secó cuidadosamente las ingles, sin quitar ojo a lo que sucedía en la calle. De la caja del camión habían saltado dos mozos de cuerda vestidos con blusas azules, y otros tres surgieron luego de la cabina; uno de ellos habló con el pintor, y poco después todos juntos recorrían el camino de losas del jardín y entraban en la casa.

Francisca cogió el paño de lino que estaba doblado sobre el mueble de la jofaina y se lo colocó entre las piernas; luego se subió la braga, acomodó el paño con la mano y soltó la enagua, que cayó pesadamente desde la cintura hasta los tobillos. Antes de asearse se había quitado el delantal y la falda y los había puesto sobre la cama de matrimonio.

Una vez abajo, entró en la cocina, fue hasta el fogón, de un puchero se sirvió café recién hecho, apartó la chapa con un gancho, echó una paletada de carbón y puso leche a calentar. A un lado del fuego un cocido de garbanzos, recién hecho, había impregnado el ambiente con su aroma denso. María, la madre de Francisca, elegía alubias en la mesa, y a su lado la pequeña Águeda, de cuatro años, partía trozos de hogaza y los echaba en un tazón.

―Si sigues echando migas de pan a la leche luego no vas a querer tomarla ―le advirtió María a la niña, apuntándola con el dedo.
―¡Sí la voy a querer tomar! ―respondió muy resuelta Águeda, sin apartar la vista del tazón.

Francisca giró la cabeza y por unos instantes posó sus negros ojos en la pequeña Águeda. El suave perfil de la niña le recordaba al de los angelitos de las estampas, y su cutis delicado, y su pelo sedoso, le arrancaban brillos en lo más profundo y umbrío de su ser.

Antes de tener a la niña, a Francisca le solían asaltar inquietantes episodios de melancolía durante los cuales el discurrir de la vida en el caserío resultaba una carga fastidiosa, sofocante e ineludible. Las nubes posadas sobre el horizonte montañoso, el murmullo de los arroyos, el aroma de los prados, la lluvia, el viento ―toda la naturaleza―, le producían un irreprimible deseo de absorberlos, de introducirlos dentro de sí y expulsarlos luego en forma de algo que ella no conseguía definir, algo así a como quien gesta y alumbra un hijo. Entonces le invadían angustiosos deseos de dejarlo todo ―a su marido, a su madre, al caserío― y huir a no sabía dónde, y comenzar una nueva vida en otro lugar, remoto y desconocido. Cuando esto sucedía, notaba como si en sus entrañas un lobo hambriento le estuviera devorando la juventud, día tras día, hasta que de ésta no quedara sino el reflejo de una piel arrugada, pegada a las sinuosidades del rostro. Normalmente estos episodios de desaliento afloraban al comienzo de cada estación y se iban atemperando a medida que éstas discurrían. 


Otras veces tenía sueños en los cuales estaba lejos de sus montañas, y se veía a sí misma muerta de miedo, perdida en una ciudad laberíntica, de amenazadores pasadizos y tenebrosas callejuelas, en donde rostros huraños y huidizos pasaban a su lado sin apiadarse ni de su expresión asustada ni de sus lágrimas. Y cuando se despertaba de estos sueños, angustiada, temblando y sudando, se agarraba a la rutina con la energía y desesperación con que el náufrago se ase a la tabla, y entonces no deseaba más que permanecer en el caserío para el resto de sus días y envejecer al amparo de las protectoras paredes centenarias, las cuales el paso del tiempo había robustecido. Entonces Francisca cerraba los párpados y se deleitaba con la dulce visión de una apacible vejez, sin privaciones; imaginaba el presente y el futuro, unidos por un gran costurón de arrugas que sellaba definitivamente los miedos y las angustias del pasado; imaginaba las pupilas apagadas de la vejez, ya sin el aterrador brillo de los soñadores ojos juveniles; imaginaba la paz y la tranquilidad de la última etapa, la vida deslizándose suavemente...; y se dejaba llevar…

Puedes seguir leyendo el relato en  La invasión y otros relatos.

17 comentarios:

AgueloOdiseo dijo...

He dado un paseo por tu blog, he leído cosas interesantes. Lo visitaré mas veces.
El cuento me ha gustado bastante, una escena inicial, sin terminar, una personalidad sugerida, pero a la que se consigue imaginar en pocas letras. El cuadro resulta muy creíble.
Comentaré mas cosas. Un saludo.

crónicas de un e-writer dijo...

Gracias, Aguelo.

Un saludo.

Jayja para tí... dijo...

mira...mi amigo...'carita' la mariposa quiere preguntarte cosas...
estos cuentos son tuyos? quiero decir,son cuentos cortos escritos por tí?, de ser así porque no envias alguno a concurso?, tus cuentos son muy, muy buenos, llenos de una profundida dolorosa y resignada... y creo que deberías sobre todo hacer el intento por ellos, ya que sé que no lo harás por vos, un abrazo grande, la mariposa...Janett

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

Los cuentos son míos. Gracias por decir que son muy buenos, y me halaga el saber que te han dejado alguna huella. En cuanto a lo presentarlos a un concurso, sinceramente, creo que no me darían ningún premio y por eso ni me molesto.

He pensado que tal vez podría hacer un libro con ellos, cuando tenga escritas unas cien páginas. ¿Te parece buena idea? Así, este nuevo tomo le haría compañía a "El arpa mágica" y me haría parecer un poco más escritor. ¿Qué opinas?

Había pensado escribir un cuento infantil y publicarlo en el blog, me apetece; pero me da un poco de reparo; no sé, los relatos infantiles creo que no tienen muchos seguidores, y tampoco sé si yo sabría escribir uno que merezca la pena ser leído. Estoy indeciso.

Lo que sí sé es que me gustaría publicar más relatos en el blog que artículos. Claro que entonces no tendría ninguna visita.

Ayer iba a ponerme a escribir, pero me dio por pensar que sólo escribo tonterías y lo dejé. La vida me desborda.Hoy tampoco voy a escribir nada. Pensar que mañana empieza un nuevo día me da miedo. Pero bueno...

Un abrazo.


Jayja para tí... dijo...

Ay!, mi Gerardo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Ay, Mi carita.....

Yo, pienso que existir este día en que vivo me da miedo...imagina mañana... sabes qué he logrado hacer para evitar esos pensamientos? Existo... y lo que trato de hacer menos es "pensar" al final, muchas veces me hubiera gustado ser cualquier cosa menos un ser pensante...

Pero bien, ultimamente acostumbro a sentarme a dormitar, a poner mi mente en un descanso que sólo puedo igualarlo a una pluma de ave que vuela sola, sin punto de partida ni regreso...una paz atravieza entonces mi alma, y logro paz al menos en esos instantes... por supuesto leo, y escribo, mi alimento del alma, ah... y siento!, como que os quiero sin conocer de vos ni siquiera un rostro, o me equivoco, conozco un rostro hermoso de Chimpance inocente y grandote que me dice que detrás hay otro rostro que debe importar bien poco...

No me gusta que digas que no vale la pena!

Si vale la pena y mucho!

Vale la pena escribir... uno, mil, mientras vivas...

VEnder...ser famoso... y ser leído por millones, no sé amigo...ese logro no sé a quién de nosotros le tocará, si sé algo, el logro no esta en ser famoso, el logro esta en lograr escribir lo imaginado, y en lograr publicarlo, en papel, digital, no importa, el quedará ahí...para la eternidad, y quien dice que tal vez haga una diferencia un día para alguien? saque la sonrisa de un niño? de una madre?, no te parecen pagos veraderamente valiosos para tus escritos?

Mira, los cuentos de niños que he escrito, me han nacido, y ya!, y sabes? en uno conseguí 2 críticas! de gente extraña!, me lleno el alma de felicidad, porque sé que fue leído para un ser pequeñito, e inocente a quien le hice "yo" un cuento...

Así que a poner manos a la obra, ya! A tu cuento infantil, a tu colección de cuentos!

REspecto al concurso creo firmemente que es la mejor manera de triunfar, trato de escribir uno y enviarlo, te diré, muchos escritores famosos llegaron a ser famosos por escribir cuentos solamente y aún más después de ganar concursos, creo que vos seguro sabes más que yo de esto, porque tu proyección es que eres un buscador de lecturas profundas y clásicas.

Sabes que Gabriel Garcia Marquez su mayor fuerte eran los cuentos? cortos pequeños y ganadores!

Respecto a tener visitas en el blog, no es por los artículos, un blog es una interrelación con otros, si quieres que te visiten tienes que visitar y opinar, así de simple, entregar para recibir, no hay de otra.

Yo tengo mi blog desde 2008, y mis visitas y grandes amistades allí eran por reciprocida, nadie da tiempo si tu no le das. Yo he abandonado un poco mi blog, por falta de tiempo, pero pienso volver a él, y volver a él, es visitar mis amigos, decirles mi sentir ante sus cosas, no es sólo ir y ya, has de dejarles saber, que fueron capaces de llegar a tí, es ahí, donde fluje el amor y los sentimientos...

un abrazo fuerte, y no le temas al mañana, hoy escribe tu cuento y el mañana ni tocará tu puerta para no molestarte en tu obra...

un beso, janett

Jayja para tí... dijo...

http://en.wikipedia.org/wiki/Gabriel_Garc%C3%ADa_M%C3%A1rquez

Jayja para tí... dijo...

http://en.wikipedia.org/wiki/Gabriel_Garc%C3%ADa_M%C3%A1rquez

Sabes cuántos trabajo paso, para llegar a donde llegó?

Um... es lo mismo para todos los que lo logramos y los que no...

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

A veces tengo días malos, pero pasan. No se debe a nada referente a mi mundo en la literatura, es por culpa de la vida en general; es todo tan incierto..., al menos en España.

También el ver en la Red que tanto colega escritor tiene problemas para dedicarse a escribir..., pues no es que ello me deprima, pero me desagrada.

No estoy muy decidido a escribir un cuento infantil. De todas maneras, ahora voy a empezar un relato para adultos; tal vez después...; ya veremos.

Suelo visitar los blog de otros escritores, y en aquellos cuyo artículo me ha impresionado dejo un comentario. También leo los "Look side" de los libros de Amazon.com; me gusta estar al día en lo que escribe la gente y cómo lo escribe. Hay escritores que lo hacen bien, y aprendo de ellos.

Un abrazo.

P.D.: Últimamente los "Look side" me salen mal escritos y no puedo leerlos de manera correcta. ¿Te pasa lo mismo a ti?

Jayja para tí... dijo...

que quiere decir con que te salen mal? no entiendo

Alberto Senda dijo...

Me alegra constatar cómo tus escritos parecen haber tomado una línea definitivamente ascendente. Excelente relato. Aquí todos nos sentimos un poco Pedro, realizando trabajos que poco o que nada tienen que ver con nosotros y soñando con ese París o ese Luís que nos muestre una vida nueva. Pero también nos parecemos a Pedro en sus dudas, en su hesitación, en tener una Francisca o cualquier otra persona o rutina que nos prive del denuedo necesario para coger a la Vida por los cuernos, en realizar obras que pueden ser más o menos interesantes o bellas, pero que creemos carentes de alma; pues el alma, la unicidad es sin duda lo más difícil de insuflar en una obra, y ni un Luís ni nada ni nadie nos podrán enseñar cómo hacerlo, si nunca llegamos a Sentir la Vida al modo del artista, y de esta forma poder depositar en todo lo que hagamos una parte de esos misteriosos 21 gramos.

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

Bueno, te iba a poner un ejemplo de lo que me pasaba con los "Look inside",recortando algún texto, pero el caso es que ya no me pasa y puede leerlos perfectamente. Mira, tomando como ejemplo lo escrito arriba, más o menos era algo así:

"BueNo, qe Ba a put uN ejeMplO d O que me passed coN Los..."

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

Gracias por lo de la línea ascendente, pero no creo que siga subiendo. Me consta que tú estás más cerca de Luis que de Pedro; incluso creo que estás más cerca de Francisca, con sus miedos y su sensibilidad para apreciar lo bello aunque se encierre en un recipiente que le desagrada, como es Luis. Es una lástima que intelectos como el tuyo se desperdicien en trabajos que, aunque nobles, no parecen los más idóneos para enriquecerlo.

Un abrazo.

P.D.: Me tienes que explicar eso de los 21 gramos.

Alberto Senda dijo...

Pues yo sí creo que la línea ascendente continuará, quizás con algún comprensible altibajo que otro; pero nada indica que vaya a suceder lo contrario.
Ya me gustaría parecerme a Luís... pero gracias por pensarlo. Y a Francisca... no lo había pensado, pero ahora que lo dices...
21 gramos es lo que se dice que pesa el alma. Se trata de una "leyenda"/"teoría" bastante reciente, nacida al mismo tiempo que el pasado siglo, después de que el físico estadounidense Duncan Mcdougall realizara unos experimentos en un asilo con ancianos moribundos. Partió de lo siguiente: "si las funciones psíquicas continúan existiendo como una individualidad o personalidad separada después de la muerte del cerebro y del cuerpo, entonces tal personalidad sólo puede existir como un cuerpo ocupante de espacio. Y como se trata de un “cuerpo separado”, diferente del éter continuo e ingrávido, debe tener peso, igual que el resto de la materia. Esa sustancia, obviamente, se desprende del cuerpo en el momento de la muerte, y por lo tanto la pérdida de peso debe ser medible”.
Pues según sus mediciones en unos cuantos ancianos, pudo comprobar que éstos, en el momento exacto de la muerte, perdían exactamente 21,26 gramos, lo cual le llevó a determinar este peso como el peso del alma. Lo curioso del asunto es que realizó este experimento también con perros, y éstos, en el momento de la muerte, no perdían peso alguno; por tal motivo opinaba que los cánidos carecían de alma. Bueno, esto es muy discutible, pero resulta al menos curioso. Incluso hay una muy buena película del gran director mexicano Alejandro González Iñárritu (el de las también excelentes "Amores perros" y "Babel") que se titula precisamente "21 gramos".

Jayja para tí... dijo...

Dios! que cosa, que par de polillas!!!!!!!!!!!!!

ME siento privilegiada de conocerlos, de llamarlos mis amigos, anónimos, con cara de mono, lo que sea!, que maravilla de estudio! hasta que llegaron al alma de los perros! habría que conocer mi perra para no dudar de que tienen alma!!!!!! tal vez la de ellos es tan elevada que ni siquiera pesa...

los quiero!

voy a investigar más sobre el alma... es algo que me hace alegrarme de haber existido, ella, mi alma... un beso de su amiga cubana...

crónicas de un e-writer dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Janett, en que tener de amigo a Alberto es una suerte.

Yo también estoy de acuerdo con Alberto en que eso de que los animales no tienen alma es discutible.

Un abrazo.

Alberto Senda dijo...

De existir el alma, prana, psique, chi... o ese algo intangible que hemos denominado de mil formas, sin saber en realidad lo que es, estoy convencido de que la poseen la mayoría de los seres vivos (sino todos). Precisamente, los seres que me ofrecen más dudas son los humanos, sobre todo algunos...

crónicas de un e-writer dijo...

Algunos humanos son incatalogables.

Un abrazo, Alberto.