Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)






domingo, 1 de septiembre de 2013

La Zona Muerta



[…] no hay duda de que la vida humana es un espectáculo triste: es fea, pesada y compleja. Para los hombres sensibles, el único objetivo del arte es «hacer que se evapore todo lo desagradable»… (Gustave Flaubert).



«Me llamo David  Sharp, y viajo con Asian Trekking. Tengo mucho sueño», respondió David Sharp a la  expedición liderada por Mark Inglis, cuando le preguntaron quién era, antes de que lo dejaran abandonado a su suerte.





Cuando decidí sentarme a escribir mi relato La Tierra sabía que lo primero que tenía que hacer era buscar información sobre los montes más altos del mundo. No  imaginaba que lo que iba a encontrar me dejaría un desagradable sabor de boca, que aún me dura. 


El relato iba a comenzar con la paulatina disminución de las montañas y relieves de la Tierra, disminución que no cesaría hasta que la superficie del globo no quedase bien lisa, como una perla. Por lógica, el primer monte que debía empezar a perder altura era el Everest.


Pero ¿qué sabía yo del Everest, aparte de que mide 8.848 metros de altura? Cuatro cosas; y como en la cima iba a situar a un grupo de científicos necesitaba conocer en qué condiciones tendrían éstos que realizar su trabajo.


Busqué en Internet y encontré que los últimos 848 metros hasta la cima son conocidos como «Zona Muerta» o «Zona de la Muerte», en donde apenas hay oxígeno para tenerse en pie; que la temperatura media en la cumbre es de -36°; que la nieve es tan blanda que a un helicóptero le resulta imposible posarse sin hundirse, y más cosas.



Pero también descubrí que el Everest es un filón explotado por empresas dedicadas a conducir turistas inexpertos hasta la cima, y que el camino a ella está sembrado de cadáveres. Hay uno al que llaman el «Saludador» porque ha quedado muerto en una postura que parece que saluda, y otro  al que conocen por «Botas Verdes», por sus botas color verde fosforito. Éste es un policía indio que murió en el llamado Desastre de 1996; su nombre era Tsewang Paljor.

 Los cadáveres sirven de referencia para la ascensión: «Quedan tres horas de subida hasta "Botas verdes"», suele decirse. 


Los cuerpos están allí, congelados, casi como recién muertos, y los que suben les hacen fotos y les toman en sus cámaras de video: en uno de los campamentos base, a un lado de las tiendas de campaña, se ve el cadáver de un montañero. Una persona se acerca a él con una videocámara y grava, fascinado por la muerte de un semejante; mientras, en las tiendas la vida sigue imperturbable.


Todo lo que iba leyendo sobre el Everest me descolocaba, y mi imagen romántica de la cumbre y de los intrépidos aventureros que se atreven a desafiarla se iba diluyendo a medida que avanzaba en la investigación; poco a poco, dentro de mí iba quedando un poso de amargura y decepción.


David Sharp
Leo el caso de David Sharp, un profesor de matemáticas inglés que murió tras pisar en solitario la cumbre del Everest el 15 de mayo de 2006. En el descenso, cuando está a poco más de ocho mil metros de altitud, se le acaba el oxígeno de las cuatro botellas que llevaba y empieza a sentir el mal de altura. Hasta cuarenta alpinistas pasan a su lado. Lo ven de pie, junto a una roca, luego manipulando una botella de oxígeno y, finalmente, sentado sin fuerzas en el suelo, en una oquedad, al lado de «Botas Verdes». Nadie lo socorre. Todos pasan a su lado y lo ignoran, abandonándolo a su suerte: nadie tiene intención de ayudarlo y renunciar a la consabida y estúpida foto coronando el Everest. Normalmente, todos los días hay hasta ciento cincuenta personas en el campamento base; el rescate de David Sharp no tendría por qué haber resultado muy problemático. El sherpa de la expedición de Mark Inglis, Dawa, fue el único que intentó salvarle la vida, pero ya era demasiado tarde; puede que si lo hubiera intentado nueve horas antes, cuando pasó por delante de David Sharp camino del Everest, el resultado habría sido otro. Pero había que llevar  la recua de turistas hasta la cima… 


Esto es lo que opinó sobre los hechos el alpinista neozelandés sir Edmund Hillary, primero en alcanzar la cima del Everest en 1953, junto al sherpa Tenzing Norgay:

Edmund Hillary
«Creo que, en conjunto, la actitud con la que se escala hoy el Everest es un horror. A la gente sólo le interesa llegar a la cima y no le importa lo más mínimo que alguien pueda estar en apuros. Durante mi expedición, de ninguna manera hubiéramos dejado morir a un hombre bajo una roca. Simplemente no hubiera sucedido. Si tienes a alguien que te necesita mucho y tú tienes fuerzas, entonces tu obligación es hacer todo lo posible para bajar a ese hombre, y el hecho de llegar a la cumbre se convierte en secundario



 

El deportista vasco Juanito Oiarzabal, declaró, en su momento: 
«Esa gente no puede ser considerada montañera. El Everest lleva años convertido en un circo, y cada año es peor. De hecho, yo no tengo el más mínimo interés en volver allí. Es un clásico: alguien está en problemas, la gente pasa a su lado y nadie se digna ni siquiera a mirarle a los ojos.»



Mark Inglis
Mientras David Sharp agonizaba, la expedición de Mark Inglis coronaba el Everest y él se convertía en la primera persona con piernas ortopédicas que alcanzaba la puta cima.

«Decidí no ayudarlo porque estaba muy mal (David Sharp), prácticamente muerto. No parecía estar bien equipado, no llevaba oxígeno, ni guantes adecuados» (Mark Inglis, justificando su decisión de no socorrer a David Sharp).


Once días después de la muerte de David Sharp, una expedición capitaneada por el estadunidense Dan Mazur se topa con el alpinista australiano Lincoln Hall —a pocos metros del cuerpo congelado de David Sharp—, al cual se ha dado por muerto la noche anterior:
«Sentado a nuestra izquierda, cerca, a unos dos pies de distancia de una caída de 10,000 pies, vimos a un hombre. No estaba muerto ni durmiendo, sino sentado con las piernas cruzadas, en el proceso de cambiarse su camisa. Tenía el traje desabrochado hacia abajo, hasta la cintura, los brazos fuera de las mangas; no llevaba sombrero, ni guantes, ni gafas de sol; no tenía máscara de oxígeno, ni regulador, picador de hielo ni oxígeno, ni bolsa de dormir; estaba sin colchón, sin comida, sin botella de agua.
Lincoln Hall
—Imagino que estará sorprendido de verme aquí —me dijo.
Fue un momento de total incredulidad para todos nosotros. Aquí estaba un caballero, aparentemente lúcido, quien había pasado la noche sin oxígeno a 8600 metros de altitud, sin el equipo adecuado y apenas vestido. ¡Y vivo!» (Dan Mazur).
Mazur detiene inmediatamente la ascensión; dan los primeros auxilios al australiano, piden ayuda al campamento base y se prepara una expedición de rescate. Lincoln Hall salva la vida, y muchos se preguntan si no la habrían salvado otros que fallecieron en el Everest, a los cuales se negó ayuda, entre ellos David Sharp. 

El Everest siempre estará ahí, puede esperar. La vida de una persona no» (Dan Mazur).



David Sharp





«En el Everest nunca estás solo, mamá, aquello está lleno de gente por todas partes», le dijo David Sharp a su madre, antes de partir. 

17 comentarios:

Alberto Senda dijo...

En abril del 2012 tuve la fortuna de visitar Nepal, un maravilloso país de hermosas gentes que puede presumir de albergar en sus límites 8 de los 14 ochomiles, incluido el mítico Everest, hoy por hoy tristemente convertido en un parque temático para irrespetuosos pijos disfrazados de montañeros, que a lo único que generalmente aspiran es a hacerse una estúpida foto mostrando una sonrisa a lo Tom Cruise en sus nevadas cumbres.
¿Pero por qué le ha sucedido esto al Everest?
Principalmente por dos razones:
1)Llevar el sambenito de ser la cumbre más alta del mundo, y como bien dijo en su momento el genial y olvidadísimo filósofo Oswald Spengler, "el hombre de naturaleza faústica -es decir, nosotros, nuestra época- vive obsesionado con los records, con la obsesión del infinito".
2) Que aunque sea la cumbre más alta es probablemente el más accesible de todos los ochomiles, técnicamente hablando, a decir de los expertos.

Historias como las que has escrito también me las contaron a mí allá, bien mis porteadores, bien otros verdaderos o no tan verdaderos montañeros, y sobre todo y muy de primera mano el dueño del Bed&Breakfast donde me hospedé, Dharma Rai, el cual, cuando era guía de montaña, sufrió un accidente a 8400 metros de altura en el Everest, y tuvo que bajar solo, durante unas 17 horas hasta el tercer campamento base, con gravísimos signos de congelación, que desgraciadamente le provocaron la pérdida de todos los dedos de ambas manos. Y eso que a él, dentro de lo cabe, le sonrió la fortuna, pues una pareja de aventureros catalanes a los cuales había guiado en más de una ocasión, al enterarse de su desgracia, le pagaron la operación de sus dedos en Barcelona y le ayudaron a él, a su esposa y a su hija económica y emocionalmente en la creación de su nuevo sostén de vida, el Bed&Breakfast Asmita en Katmandú, el cual, afortunadamente les va dando para vivir. Pero el sabe mejor que nadie que toda la ayuda que recibió dista mucho de ser la regla, pues todos los años mueren anónimamente decenas de sherpas y porteadores abandonados por sus contratantes, bien porque han tenido un accidente (normalmente por ir sobrecargados hasta lo inverosímil. ¡Ver para creer!), bien porque han enfermado o se han sentido indispuestos, y claro, ¡¡¡ya no les sirven para nada!!!(sic).
Muchos occidentales tambien mueren porque, como parece un parque temático y hay más gente que en una tienda en rebajas, piensan, los muy zopencos, que es seguro y que con unos mínimos conocimientos de montaña ya son son suficientes. Es decir, le pierden el respeto a una montaña de casi ¡9 kilómetros! de altura, y encima como casi nadie allí es montañero, y quien lo es, es profesional, y lo único que piensa es coronar y a ver quién coño le patrocina su próxima expedición, pues uno ya se puede imaginar el grado de solidaridad que puede esperar de toda esa chusma. No se dan cuenta de que en este terrible mundo que hemos contruido estamos solos, jodidamente solos, aunque seamos más de 7000 millones de "almas".
Los otros ochomiles se libran en mayor o menor medida un poco de todo esto. El camino al Annapurna está muy transitado hasta su primer campamento base, pero luego como ésta sí que es un montaña muy, muy exigente, sólo tratan de escalarla gente muy, muy experta, y aún así, un 50% no consigue coronar, y muchos perecen en el intento.
Éstos son los típicos problemas de cuando todo se mediatiza, es decir, se frivoliza, y empieza a acudir el turismo de masas y las expediciones patrocinadas por grandes multinacionales, generalmente inmunes a toda pasión y totalmente ajenas al verdadero espíritu de aventura y su consecuente solidaridad.

Un fuerte abrazo.

Jayja para tí... dijo...

voy a decir poco, queriendo decirlo todo, que triste que el ser humano pierda su vida en pos de guerras imposibles de librar...

que dolor,
que pena,
que sensación de plomo en mi corazón..
yo, débil mariposa...

un saludo,

janett

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

A mí me resultó decepcionante enterarme de lo que sucede en el Everest. Cuando escribía el relato no se me quitaba de la cabeza, y estuve a punto de pasar página y dejarlo.

Lo que dices de los decenas de sherpas muertos en el Everest, no lo sabía; pero no me sorprende, visto lo visto.

Es una bella historia la de Dharma Rai y los dos aventureros catalanes, y modélica. Me gustaría llegar a ser tan buena gente como ellos.

Un abrazo, Alberto.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

Cinco versos que valen por mil palabras, Janett.

Un abrazo, tximeleta.

Alberto Senda dijo...

Enterarse de lo que pasa en el Himalaya, y más concretamente en el Everest es más que decepcionante, es muy pero que muy deprimente. Yo cuando fui, ya más o menos lo sabía de antemano, por eso ni se me pasó por la cabeza hacer el típico trek hasta el campamento base del Everest -pues hasta la cumbre soy consciente de que no estoy ni de lejos preparado, y, para ser sincero, hoy por hoy tampoco me interesa(aparte del pastizal que cuesta); pero que la gente que lo ha sufrido de primera mano te lo cuente personalmente es realmente impactante.
En el comentario anterior, con las prisas, se me olvidó de especificar-aunque quizás lo dedujeras- que Dharma tuvo que bajar solo del Everest porque la gente que lo había contratado lo habían dejado allí tirado, y eso que para esa odiosa chusma requetestirada era de "una clase más alta" que un sherpa o portedor, pues era guía y "hasta hablaba inglés y todo..."

Las decenas de sherpas muertos no son sólo en el Everest, me refería al conjunto del Himalaya, de hecho en el Everest es donde menos mueren. Mueren muchos más en el Annapurna, Dhaulagiri, etc, a causa del sobrepeso y/o abandonados por montañeros profesionales, que lo único que les interesa es coronar un ochomil más a consta de quien sea.

Esos catalanes se puede decir que le salvaron la vida a esa familia, pues sin el trabajo de Dharma, los Rai estaban abocados a la miseria más absoluta. Yo tuve la suerte de conocerla a ella (la catalana), al volver a Katmandú después de pasar unos días en el sur del país,y me contó los problemas de salud de Asmita (la mujer de Dharma) y sé que trató de buscar por todo Katmandú lo que le recomendé que tomara, pero sin suerte, y al final no se pudo librar de que le extirparan la vesícula biliar, a la que había hecho sufrir demasiado por ser celiaca y no saberlo. Al menos, la operación salió bien, me contaron en un e-mail.

Un abrazo

Alberto Senda dijo...

Muy bonito, volvoreta. Bueno Janett, ya tienes trabajo, buscar qué significa una palabra en euskera y otra en galego. Una pista: tienen alas, como nosotros, los espíritus libres.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

Sí, había deducido que a Dharma Rai lo habían dejado más solo que la una, y que nadie, durante las 17 horas de dramático descenso, le hechó una mano ni se interesó por su estado, a pesar de que se cruzaría con medio mundo: si no les importaba el destino de un chico inglés, ni te cuento el de un humilde sherpa: éste no les interesa ni aunque domine el inglés, el latín y el arameo.

Había oído que el Annapurna era un monte peligrosísimo, pero no que algunos montañeros profesionales abandonen a sus sherpas después de reventarlos; es terrible. No sé que les pasa a algunos montañeros, pero da la impresión de que se les ha aflojado un tornillo.

Me alegro de que la historia de los Rai tenga un final feliz. Y tú, ¿qué?, ¡anda que no has ido lejos!

Bueno, un abrazo para los Rai y para esa maravillosa pareja catalana. Y otro para tí.


Jayja para tí... dijo...

GERARDO PERMITEME PONER ESTO AQUI, AL MENOS POR UNA SEMANA, LUEGO LO HARE DELETE.

AYUDA PARA LOS INDIES-PARA NO ABANDONAR AMAZON Y SEGUIR UNIDOS EN ESE CAMINO INDIE!

PARA TODOS; PERO ESPECIALMENTE PARA NICOLAS GARCIA, AUTOR DE DIEGO PERDISTE Y LA CASA DEL AIRE, (Dos libros, dignos de seguir llegando a los amantes de la lectura)

Pido ayuda de todos ustedes, de los colaboradoares, los lectores, y todo aquel que ame la literatura!









Imagino Nicolás que es difícil que cambies de idea de retirarte de Amazon, pero no sé por dónde empezar, primero, si estuvieras como yo en USA a pesar de ser hispana, con palabras del alma en español, con costumbres hispanas, con una tierra hispana en el alma, estarías acostumbrado POR NECECESIDAD a todos esos papeleos, burocracía, pagos de taxes hasta por UNA RISA DE FELCIDAD!, y aunque nunca deja de molestar, lo aceptas. En primer lugar como hombre inteligente que eres, debes entender que Amazon tiene las reglas de Estados Unidos, y por ende deben seguirse aunque estés en el fin del mundo. Se hace difícil, un poco, pero no es como que tienes que estar haciendo el papeleo cada día, y sí, está en inglés pero creo que puedes muy bien llenarlo ayudado de Google translate, etc. e incluso estoy disponible para ayudar en llenar la planila si necesitas mi ayuda.

Dejar Amazon para irte a una Editorial? Estimado Nicolás, ésta que te escribe fue dueña de una Editorial, donde lo que menos pude hacer fue sacar a la luz mis libros, por el costo impresionante de la impresión, el arte de las portadas, etc., etc. Eso sin contar con la distribución, que es casi absolutamente ninguna cuando no eres alguien conocido, un bestseller.

Soy nueva en Amazon, por primera vez para mí y para mis libros, me cuesta trabajo como a todos los indies, porque me queda poco tiempo para mi, y mis sueños, pero en amazon, he encontrado el poder publicar mis sueños, dejar volar mi imaginación, cambiarla, mejorarla, venderla ha sido lo menos, cierto, pero la esperanza sigue latente, pero saber que viaja hasta el fin del mundo, que es leída por personas incluso en el Japón!, vamos eso es una maravilla, un regalo para mí, como amante de la letras, deseosa de regalar mi grito de imaginación....


Agrega a esos beneficios, el de poder publicar en papel, tener allí entre tus manos tu libro=tu hijito, verlo, amarlo, y hasta regalarlo si os da la gana!

No te parece que bien vale la pena el sacrificio, de llenar esos papeles, por una vez?

POr favor, piensálo! Tus dos libros, los cuales he leído los dos, deben tener la oportunidad, al menos, de que puedan ser promocionados y leídos en amazon, siempre vas a tener más lectores que en tu web, debido a los satélites y los servidores de amazon, que no los puedes comparar con los de tu web.

No deberías pensar tanto en tí, sino en ellos, en Diego perdiste, y La casa del aire, ellos existen, viven y se merecen estar ahí para el mundo!

Puedo decirte que los dos han sido para mi, una increíble lectura, en la casa del aire, quede profundamente impactada con el final, sin embargo, que más podía pasar?... era lógico, aunque nunca lo imagine, hasta llegar allí...

Tu comentario respecto a mi critica de Diego perdiste, y de mi persona es uno de los regalos que mi alma recibe, que alegra mi corazón, entonces podrás saber porque soy como soy!, para que seres como tu, sepán que existimos!

Por favor, considera tu desición y cuenta conmigo para cualquier ayuda, mira que yo pago cada día por mi risa en USA y aún me rio!

Un abrazo, fuerte,


Janett

Jayja para tí... dijo...

NO, NO, NO, DESISTO DE ESO, PLEASE! ME PARECE QUE tximeleta., DEBE SER COMO BAMBINA, BUENA CHICA, QUE SE YO! PLEASE............ NO ME HAGAS ESO, DIME LAS PALABRAS EL CATALAN LO TRANSLATE IGUAL, A EL ESPAñOL, Y EL OTRO IDIOMA VAYA UN LIO, HOMBRE, QUE NO SE DIGA!

RECUERDA QUE SOY CUBANA, Y SE ME HACE DIFICIL!

IGUAL EM ESTAN DICIENDO ALGO MALO ASI TAN FRESCOS COMO LECHUGA?

Alberto Senda dijo...

Siempre que puedo me voy lejos, muy lejos, sobre todo de mí mismo o a reencontrarme con mi yo auténtico. No sé. Y Nepal no ha sido el lugar más lejano al que me he ido; pero allí descubrí algo que ya sospechaba: la enorme fuerza, pasión e intensidad del hinduismo, que bajo mi punto de vista se mantiene mucho más puro y auténtico que el budismo, el cual desde la invasión China del Tibet y el impostor que tienen por Dalai Lama, ya no es ni mucho menos lo que era. Sin embargo, del hinduismo te podría contar tantas cosas... y no, no me he convertido ni mucho menos, pero entrar en un templo hinduista y recibir la bendición de un niño iluminado es de las cosas más intensas que me han pasado en la vida. Sus dedos, al tocarme, parecían magnetos con millones de teslas de intensidad, y no es algo que me sucediera sólo a mí, sino también a los que me acompañaban. Si algún día tienes oportunidad de ir, ni te lo pienses; no sale muy caro si no vas en plan pijo, al igual que a otros sitios con los que no me voy a extender ahora.

Un abrazo.

Alberto Senda dijo...

tximeleta, que me corrija el amigo e-writer si me equivoco, es mariposa en euskera o vascuence, y volvoreta es también mariposa en galego.¿Satisfecha, mi querida butterfly?

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

Todos tus comentarios son bien recibidos; no tienes por qué quitar ninguno.

Un fuerte abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Eres muy espiritual, Alberto. Si algún día puedo viajar al Tibet, seguro que no voy. Soy muy perezoso.

Un abrazo.

Jayja para tí... dijo...

OH, que lindo!!!!!!!!!!! Mariposa, yo...
Los quiero, mucho!!!!!!!!

Vamos, aunque no soy arriesgada como este amigo Alberto, si me gustaria tener el valor (y el dinero) para poder sentir esas manos tocarme...creo en todo y no creo en nada, pero sé que más que creer...siento...algo que existe...que desconozco...que late...

un beso inmenso a los dos!!!!

Jayja( tximeleta)

Jayja para tí... dijo...

Volvoreta le deja besos de alas... y de colores....

Blas Malo Poyatos dijo...

Una entrada espeluznante, Crónicas. Me ha puesto la piel de gallina, porque además lo que cuenta lo veo aplicable a otros ámbitos. Un cordial saludo

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Blas.

No te falta razón, pues hay mucha gente que no le importa deshumanizarse para conseguir sus propósitos, y lo vemos a diario.

Un abrazo.