Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)






domingo, 21 de julio de 2013

A sangre fría


 

The New York Times

16 de noviembre 1959

ENCONTRADO MUERTO: Herbert W. Clutter, un acomodado granjero de Kansas. Él, su esposa y sus dos hijos fueron encontrados atados y muertos a tiros.

                                   UN PRÓSPERO GRANJERO Y TRES MIEMBROS DE SU FAMILIA, ASESINADOS.

H. W. Clutter, su esposa y 2 de sus hijos han sido hallados muertos por disparos en su casa, en Kansas.

HOLCOMB. Kan., Nov. 15 (UPI) – Un acomodado agricultor dedicado al cultivo del trigo, su esposa y sus dos hijos, han sido hallados muertos a tiros hoy, en su casa. Habían sido asesinados por disparos de escopeta, a corta distancia, después de ser atados y amordazados.
        Al padre, Herbert W. Clutter, de 48 años de edad, lo encontraron en el sótano, junto a su hijo Kenyon, de 15. La esposa, Bonnie, de 45 años, y una hija, Nancy, de 16, estaban en sus respectivas camas.

No había signos de lucha, y nada había sido robado. Las líneas telefónicas estaban cortadas.
"Este parece ser el caso de un asesino psicópata", ha declarado el sheriff Earl Robinson.
El señor Clutter fue fundador de la Asociación de Productores de Trigo de Kansas. En 1954, el presidente Eisenhower lo nombró a la Junta Federal de Crédito Agrícola, pero nunca vivió en Washington.

La Junta representa a los doce distritos de crédito agrícola en el país. El señor Clutter sirvió desde diciembre de 1953  hasta abril de 1957. Declinó ser reelegido.
El señor Clutter era también miembro local de la Junta de Estabilización de Precios del Departamento de Agricultura, y participó activamente con la Asociación de Cultivadores de Trigo de Great Plains.
La granja y el rancho cubren casi 1.000 acres en una de las zonas más ricas de trigo.
El señor Clutter, su esposa y su hija estaban en pijama. El chico llevaba puestos unos vaqueros y una camiseta.
Los cuerpos fueron descubiertos por Susan Kidwell y Nancy Ewalt, dos compañeras de Nancy.

El sheriff Robinson ha informado que la última comunicación con el señor Clutter conocida tuvo lugar ayer por la noche alrededor de las 9:30 horas, cuando la víctima llamó a Gerald Van Vleet, su socio de negocios, que vive cerca. El Sr. Van Vleet declaró que la conversación se había producido entre su granja y el rancho.
Dos de las hijas estaban fuera. Se trata de Beverly, una estudiante de la Universidad de Kansas, y la señora Donald G. Jarchow, que vive en Mount Carroll, Illinois.


Truman Capote
Esta es la noticia que leyó el escritor Truman Capote en la mañana del domingo 16 de noviembre de 1959 en la página 39 de The New York Times.



 Olfateando un buen artículo, Capote viaja a Garden City en compañía de la escritora Harper Lee, autora de la novela Matar a un ruiseñor, y se aloja en el hotel Wheat Land, a diez kilómetros de Holcomb. Desde allí inicia una investigación periodística del suceso, preguntando a todo aquel que pudiera aportarle datos sobre lo ocurrido la noche del 15 de noviembre.



 Diez días  después del crimen se sabe que los asesinos son Richard Eugene Hickock y Perry Edward Smith, dos reclusos en libertad condicional de la Penitenciaría del Estado de Kansas en Lansing.



Hickock y Smith habían llegado al hogar de los Cluttler con la intención de robar y largarse. Creían, equivocadamente, que el señor Cuttler guardaba alrededor de diez mil dólares en una caja fuerte. Al no encontrar dinero, Hickock  y Smith se ensañaron con los miembros de la desdichada familia, a los que habían atado de pies y manos. El primero en morir fue el señor Clutter, en el sótano de la casa, a quien le cortaron el cuello con un cuchillo y lo remataron disparándole a la cabeza con una escopeta de caza; también en el sótano mataron Kenyon Neal, con un disparo en la cabeza. A Nancy Mae la mataron en su habitación; la adolescente suplicó por su vida; dio igual: tiro en la cabeza. A la señora Clutter la mataron en el baño. Hickock  y Smith se llevaron de la casa de los Clutter 42 dólares, una radio portátil y un binocular; y de paso acabaron con lo que más les irritaba de aquella familia de campesinos: su éxito y su felicidad. El 30 de diciembre fueron detenidos en Las Vegas y condenados a morir en la horca.

Capote entrevista a los asesinos en la cárcel, llegando a establecer con Smith una sincera amistad. Cuando termina sus pesquisas, el escritor ha reunido cerca de ocho mil páginas de apuntes. Aquello da para un libro, y se pone manos a la obra. Lo que sale no es una novela, es un best seller, una auténtica bomba literaria a la que sólo le falta la espoleta: la muerte de  Hickock  y Smith. Capote espera; los crímenes de los protagonistas son tan execrables que la posibilidad de un indulto es impensable.
Hickock y Smith

Contra todo pronóstico, las apelaciones de Hickock y Smith tienen éxito y la sentencia se pospone una y otra vez, para exasperación de Capote, que no puede escribir el epílogo a la novela. Así transcurren cinco desesperantes años para el escritor. Finalmente, se marca una fecha para la ejecución, el 14 de abril de 1965, y parece que ahora la cosa sí va en serio.

En realidad, Truman Capote había escrito un magnífico libro. En cuanto a obra literaria, para nada necesitaba incluir en él la muerte de Hickock y Smith. Comercialmente, el ajusticiamiento de éstos sí podía suponer un importante aumento en las ventas. 

Al enterarse Perry Smith de que la novela se iba a titular A sangre fría, le hace saber a Capote que el título le disgusta. Y con razón; no es lo mismo matar a sangre fría a una muchacha adolescente que te suplica a gritos por su vida (y a una familia entera de campesinos maniatados), que hacerlo en un momento de arrebato. Perry, que le confiesa a su amigo Capote que está arrepentido del crimen, es consciente de que el título del libro le pone en el lugar de un asesino sin corazón. Capote, sin embargo, no cambia el título; sabe lo importante que es para las ventas que el libro lleve un título truculento, capaz de despertar el interés morboso de los lectores.

Perry le pide a Capote que interceda ante las autoridades y vea de conseguir un nuevo aplazamiento de la sentencia; morir en la horca le horroriza. A Capote le tiemblan las manos y la boca se le reseca; ha pasado los últimos cinco años —¡cinco angustiosos años!— metiendo y sacando el manuscrito del cajón de su escritorio; el canto de los folios empieza a amarillear y el eco del crimen de los Clutter puede llegar a apagarse. Cinco años… ¡Maldita sea!, Perry, ¿acaso te has vuelto loco? Capote se mesa los pelos de la cabeza, que le bulle en un abierto conflicto interior, y hace acopio de toda su sangre fría para poder desoír la petición de su amigo.

Capote asiste al ajusticiamiento, invitado por Smith. Deshecho por el llanto, las lágrimas del escritor inundan el cadalso mientras su amigo se balancea con el cuello roto. De vuelta al hogar, saca el manuscrito del cajón y le pone la guinda al pastel. Cobró cerca de dos millones de dólares por la publicación del libro.

Richard Eugene Hickock y Perry Edward Smith están enterrados en Lansing, Kansas, en el cementerio Mount Muncie. Sus tumbas reciben la visita de algo más de una docena de personas al día. Hay quien se molesta en poner sobre ellas una flor.

La sepultura de la familia Clutter está en el cementerio Valley View de Garden City, Kansas.

Truman Capote se suicidó en la madruga del 25 de agosto de 1984, en Los Ángeles, ingiriendo una mezcla de barbitúricos y alcohol que le quitaron la vida lentamente. A su lado estaba su amiga Joanne Carson, a la que no permitió llamar al médico. Está enterrado en el cementerio West Wood Memorial Park, de Los Ángeles.
   

10 comentarios:

Jayja para tí... dijo...

si son muy interesantes tus escritos!

Alberto dijo...

Hola, esta entrada tuya, me ha recordado que todavía no he leído esa novela, aunque la tengo en casa desde hace un tiempo. Y la culpa de que no lo haya hecho la tiene la magnífica película de Richard Brooks inspirada en ella.
La vi hace muchos años, en el programa "¡Qué grande es el cine!", conducido por José Luís Garci, y el impacto por aquel entonces fue brutal. Sin haber leído la novela, estoy convencido de que esa adaptación fue magnífica, pues, además de ser norma en Brooks, todo parece integrado a la perfección: una escritura impecable, una inspirada dirección, excelentes actores, una dirección de fotografía de un Conrad Hall en estado de gracia y una estupenda banda sonora a cargo del gran Quincy Jones.
En la película (no sé en la novela) el título sería una doble referencia al cuádruple asesinato cometido por Hickock y Smith y al posteriormente cometido por la justicia estadounidense con ellos.

Richard Brooks es de esos guionistas-productores-directores que merecen más reconocimiento. Fue un adaptador de obras literarias genial. Me gustaría recordar aquí algunas de sus contribuciones:
Las adaptaciones de "La gata sobre el tejado del zinc" y "Dulce pájaro de juventud" de Tennessee Williams. Aquí sólo en labores de guionista, al igual que en la obra maestra de John Houston, "Cayo Largo"
Su excelente adaptación de Lord Jim de Joseph Conrad.
Conseguir algo más que digno adaptando una obra "inadaptable" como "Los hermanos Karamazov"
Realizar ese gran western de espectacular reparto que fue "Los profesionales", que era otra adaptación de una novela, en este caso de Frank O`Rourke.
Adaptar la novela de Sinclair Lewis (el primer estadounidense en ganar el Nobel de literatura) Elmer Gantry, en la película conocida en España como "El fuego y la palabra", que le valió unos merecidos Oscars a su pareja protagonista (Burt Lancaster y Jean Simons) y al propio Brooks (por fin) como guionista.

Y ahora que finalmente parece que he empezado a olvidar ciertos detalles de la obra maestra de Brooks, parece un excelente momento para leer la obra de Capote y revisionar a continuación la película, que si no la has visto, creo que a estas alturas ya no falte que te la recomiende.

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Gracias, Janett.



crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

La película la he visto unas tres veces, siempre por televisión. El libro lo leí hace mucho tiempo, y recuerdo que me gustó mucho.

Un abrazo para ti y para Janett.

Jayja para tí... dijo...

AY!!!!!!!!!!!!!!!! que es esa mente de este ALberto? con tantos y tantos nombres, libros y descripciones? hombre, dónde acumula vos toda esa información? ahora en vez de imaginarte con una barba larga, creo debes tener una cabeza grande!!!!!!

Nada que GErardo y vos, se la pasan practicando espadazos de cultura...y yo me siento como hormiga al lado de un duende de azúcar y un Arcadio viejo.!!! Hombres, no se vale!

crónicas de un e-writer dijo...

Ya sabes cómo es Alberto, Janett, que le pones una madeja delante y enseguida tira del hilo para desenredarla. Debe de tener cantidad de libros en casa y, por lo que vemos en el foro, más que leerlos los devora, sin desperdiciar ni un nutriente durante la digestión.

Felicidades por ese primer cheque de Amazon. A ver si por lo menos tú tienes suerte y encuentras tu El Dorado en la literatura.

Un abrazo.

Blas Malo Poyatos dijo...

Genial entrada, Crónicas, no conocía las vicisitudes de ese libro una vez que ya estaba escrito por Truman. Casi da para otro libro. Un cordial abrazo

crónicas de un e-writer dijo...

Gracias, Blas.

La verdad es que la historia sí daría para otro libro; fue un terrible suceso en el que los siete protagonistas acaban de forma trágica.

En cuanto a Truman, se dice que después de publicar el libro ya no volvió a ser el mismo, que le cambió el carácter y que su obra posterior se resintió.

Un abrazo.

Daniel García Silva dijo...

Bonnie Clutter fue asesinada en su dormitorio y no en el baño. Perry Smith le disparó en la sien izquierda, la potencia del disparo fue de tal magnitud que arrancó la cinta con la que había sido amordazada. Smith asesinó a los cuatro Clutter. Hickock se limitó a recoger los cartuchos.

Daniel García Silva dijo...

Soy un fanático de la novela "A sangre fría". Actualmente construyo un tablero en Pinterest.com, donde coloco las imágenes que encuentro respecto al asesinato de los Clutter, transcribo las partes de la novela referentes a ellas y les añado algunos comentarios. Al tablero lo he titulado “A sangre fría” en fotos, Todavía falta para
concluirlo pues quiero abarcar toda la novela.
Los invito a visitarlo, estoy seguro que lo encontraran interesante. Les dejo el link, espero sus comentarios. Saludos.
http://www.pinterest.com/danielgarciasil/a-sangre-fr%C3%ADa-en-fotos/