Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)


feliz 2018

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miércoles, 6 de marzo de 2013

Menos es más




La regla de oro de cualquier trabajo creativo es Menos es más.



Pero hay otras reglas menores, y entre ellas está la de no meter en la obra nada que pueda causar extrañeza a quien la contempla. En el caso de la escritura, no se debe causar extrañeza al lector.



Si escribimos novela histórica, a la casa del senador romano Q. Severo no puede llamar un vendedor de aspiradoras eléctricas. Del mismo modo, si escribimos una novela inspirada en las cruzadas, no conveniene escribir que en el cielo medieval apareció un ovni, aunque sea verdad.



En la Primera Cruzada, en el 1098, en el cielo de la ciudad de Antioquía, tomada a la sazón por los cruzados, apareció una bola plateada que se encendía y apagaba. La bola ocupaba unos 195 metros cuadrados de cielo y estaba formada por multitud de bolas más pequeñas que, después de estar mucho tiempo flotando sobre las murallas de la ciudad, salieron volando rápidamente en todas las direcciones.  

5 comentarios:

Jayja para tí... dijo...

menos es más? explicame, debo estar llegando a las nubes...

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Janett.

"Menos es más"; con esta máxima se quiere indicar que no por recargar nuestras creaciones -del orden que sean- éstas son más bellas.

Supongamos que el cuento de "Caperucita Roja" empieza así:

"Había una vez una niña que, como siempre llevaba puesta una capa roja con caperuza, todos la llamaban Caperucita Roja."

Y que el escritor, en un principio, lo escribió de esta manera:

"Había una vez una niña de trenzas dorados y ojos tan azules y grandes como el firmamento, que vivía en una casita de madera, cerca de un río de aguas cantarinas, rodeada de praderas donde crecían las flores más hermosas y deliciosas frambruesas y fresas silvestres. Por las mañanas, los pajarillos despertaban con sus armoniosos trinos a la dulce niña. La madre había tejido con lana roja una capa con caperuza, para que la pequeña de trenzas doradas no pasase frío, y pudiera brincar entre las flores del campo como si fuese una ninfa escarlata tras las mariposas de alas blancas (sin hacerlas daño) y tras las demás mariposas. La niña siempre llevaba puesta la caperuza roja, por eso todo el mundo la llamaba cariñosamente Caperucita Roja."

El artista, como lo que quería es escribir un cuento para niños, ha quitado lo que sobraba; aunque de mala gana, pues estaba lanzado y la inspiración y el tema le daban para una novela.

Si te fijas en los grandes pintores del pasado -El Greco, Velázquez, Goya...- verás que sus obras están "a medio acabar", pero no se nota a simple vista. A lo largo de su carrera profesional aprendieron a "quitar".

"Quitar" es más difícil que "poner". La cosas están ahí, y sólo hay que cogerlas. En "poner" las justas está el talento.

Espero que te haya servido.

Un abrazo.

Jayja para tí... dijo...

bien señor "MO" entiendo...gracias,

Janett

Alberto dijo...

Yo también soy de los que opinan que a menudo menos es más; pero no siempre. A veces lo excesivo, lo exagerado, lo manierista también es sublime. ¿Quitar requiere de más talento que poner? No sé si de más, pero de un talento bien distinto seguro que sí. ¿Tiene más talento un artista minimalista, que busca lo esencial, es decir, un artista quintaesencialista? ¿Tiene más talento un Giotto que un Caravaggio? ¿Yasujiro Ozu que Stanley Kubrick? ¿Los hermanos Grimm que Proust? No lo tengo muy claro. La historia parece recordarnos que ha habido más artistas excesivos que acabaron siendo, sino artistas minimalistas, sí más sencillos, que viceversa; pero mi pregunta es: ¿Fue esto debido a que se hicieron más sabios o a que fueron menguando sus fuerzas? ¿O precisamente porque menguaron sus fuerzas se hicieron más sabios? Es decir, que ese cambio, que esa sabiduría adquirida fue más fruto de una obligación que de una elección. ¡Es todo tan complejo!..
Quizás lo más sano sea disfrutar de las dos cosas: de lo sencillo y de lo excesivo. Creo que eso nos otorgará mucha más elasticidad emocional. No sé... poder disfrutar de la maravillosa sencillez de "Have you ever seen the rain" de los Creedence Clearwater Revival y su vez de una sinfonía de Gustav Mahler.
Yo creo que lo que convierte a una obra artística en algo sublime es que en ella ni falte ni sobre nada, y eso, evidentemente, no es una cantidad fija, sino que dependerá de cuáles hayan sido nuestras pretensiones. Estaríamos igualmente abocados al fiasco si pretendiéramos escribir "Caperucita roja" con un tono y unas descripciones tipo "La montaña mágica", como si quisiéramos escribir "Los hermanos Karamazov" con un estilo como el de "Hansel y Gretel"

Menos es más en los casos donde con menos logremos trasmitir tanto o más que con más. Ese es mi veredicto.

Un abrazo y gracias por plantear temas que nos inviten a meditar.

crónicas de un e-writer dijo...

"Menos es más en los casos donde con menos logremos trasmitir tanto o más que con más. Ese es mi veredicto."

Y el mío.

Cuando le respondía a Janett pensaba que ella seguramente ya conocía la expresión "Menos es más", pero de otra forma, como la pueden conocer en Estados Unidos.

En el ejemplo exageré la nota para resaltar mejor lo de "Menos es más". Personalmente, me gusta más la segunda parte del ejemplo (la larga) que la primera. Es más poética.

Está claro que poniendo ejemplos soy un patoso. No sé si Janett se enteró de algo, realmente.

Un abrazo.