Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)






lunes, 28 de enero de 2013

"Mierda de artista"



Hace un tiempo leí que en Internet se había hecho el siguiente experimento: se habían analizado los textos de más de una veintena de «escritores de Amazon», todos ellos autores en castellano de los más vendidos en esta editorial. Según los que llevaron a cabo el experimento —y si la memoria no me falla— apenas media docena de textos lograron superar la prueba y merecer que a sus autores se les llamase "escritores". Los demás no salieron muy bien parados.

No sé por qué los autores de Amazon despiertan tanto interés entre aquellos que, de no existir la compañía estadounidense, no les habrían dedicado ni dos renglones. ¿A quién le puede molestar que E. L. James se haya montado en el dólar vendiendo en Amazon su libro, Cincuenta sombras de Grey? ¿A quién le puede molestar que escritores desconocidos —a muchos de los cuales la industria del libro ha desterrado y condenado al ostracismo literario— publiquen por su cuenta en la web? A esta última pregunta la respuesta es que, seguramente, a nadie. Lo irritante, según parece, es que vendan; y que vendan bien parece  que es aún más irritante.

Si alguien piensa que a los escritores consagrados no se les puede sacar los colores es que todavía no se ha pasado por La fiera literaria.

Se puede alegar que los escritores independientes no aportan nada nuevo a la literatura, pero eso está por ver; aún no hay perspectiva suficiente. Si se los compara con los escritores consagrados, algunos de ellos premios noveles, salen perdiendo en la comparación, como es lógico; pero no sólo los indies, sino también los que han publicado con editorial.

Tampoco veo por qué hay que meterse con los lectores que leen a esos autores considerados malos escritores, ni llamarles, despectivamente, poco leídos o poco exigentes. Puede que lo sean; y si es así, ¿qué?, de lo suyo gastan. Cada cual emplea su tiempo y su dinero en lo que le da la gana, y en ello no hay nada censurable.

En septiembre de 2012 escribí una entrada titulada Escritores en Amazon, en la cual establecía un paralelismo entre los pintores impresionistas del siglo XIX y los escritores que publicaban en Amazon. Que artistas tenidos hoy por mediocres mañana puedan ser tenidos por genios es algo que ya ha pasado en la pintura. Paul Cézanne, de quien hasta los niños se burlaban por su manera de pintar, es considerado el padre de la pintura moderna. No veo por qué no puede suceder algo semejante en literatura.

El enemigo de la industria del libro y de la «buena literatura» no son los escritores de Amazon. El enemigo es Internet y las nuevas tecnologías. Sin embargo, que a nadie le quepa duda de que la industria del libro acabará dominando la situación, como siempre lo han hecho todas las industrias.
 
En 1961 el artista conceptual italiano Piero Manzoni presentó una obra titulada Mierda de artista, consistente en noventa latas que, según las etiquetas, contienen mierda de artista. Cada lata es considerada una obra de arte y se vende a precio más que de oro. Pues vale. De lo suyo gastan.

5 comentarios:

Alberto dijo...

Hola,

Entre los críticos, como en (casi) todos los ámbitos, existe un conservadurismo tremendo, que acostumbra a ser causa, y más a menudo consecuencia, del escaso valor, entendiéndose éste en sus dos acepciones más comunes. Sólo en rarísimas ocasiones se atreverán a apostar por lo nuevo, por lo todavía maleable, por lo no consolidado. Esto denota un clarísimo déficit de elasticidad mental, por no decir algo más drástico.
Lo que sí podemos encontrar entre estos individuos, y que algunos confunden con valentía, es el ánimo de destruir a las vacas sagradas, y esto sería sano si, como en el caso de Nietzsche, hubiese un claro propósito de transformación de valores,de instaurar una nueva era en el pensamiento y en la manera de ver la vida; pero eso sería pedir demasiado a esos homínidos; por lo que, como acostumbra a suceder muchas veces, la solución más cierta es también la más obvia: son sólo ganas de joder, de darse una importancia que no merecen y que seguramente ni ellos mismos se la crean.
Lo que sí es cierto es que todos somos artistas de mierda en potencia, como dice una canción de Enrique Bunbury; pero como afirmaba ese lúcido loco que fue Dalí, hay miieerdas y mierdas, y la suya la consideraba blanca, albugínea, sin impurezas e indigna de un museo como el Guggenheim. Desvaríos dalinianos aparte, la mierda, incluso la repleta de impurezas, tiene su valor, si no preguntad a cualquier hombre de campo. Mas, sinceramente, pocos críticos defecan con estilo, muy poca de su mierda es reutilizable.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola, Alberto.

Me parece recordar que los que realizaron el experimento no eran críticos, sino escritores. Los escritos de los "indie" -muy a menudo con faltas ortográficas y de sintaxis- provocan rechazo en algunos escritores que han publicado por editorial. Qué le vamos hacer... Analizar el porqué daría para una entrada.
La crítica, aunque duela, es necesaria para mejorar, siempre que se haga con buena intención.
Hay escritores que han publicado por editorial -y publican en Amazon sin ningún complejo- que entienden los probleamas de los escritores "indie" para corregir sus textos, y les dan consejo y apoyo moral. Y la vida sigue.

Un abrazo.

Alberto dijo...

Hola, e-writer:

Pues si fueron escritores ejerciendo de pseudocríticos, tanto peor. Está claro que una buena parte de ellos nos ven como una competencia chabacana desleal que dará el golpe de gracia a la literatura, como unos advenedizos diletantes, incapaces de escribir un párrafo sin tropecientas faltas ortográficas y aberraciones sintácticas, y lo que es peor, sin nada interesante que contar. Y sí, en mucho casos es cierto, y puede que yo sea uno de ellos sin ir más lejos. Pero si en vez de mirar sólo para amazon, se dedicaran a echar un vistazo entre toda la broza de las librerías convencionales, no sé quién saldría más perjudicado. Pero claro, ellos podrían alegar: "es que entre los indies de amazon sólo hay broza"; y yo diría "no", puesto que ya he leído algún libro indie bueno; pero son pocos, porque el talento siempre ha sido escaso; por eso es tan valioso.

Un abrazo.

Jayja para tí... dijo...

hay una "mierda" que venda más que la pornografía? Vaya, y mira que le gusta a muchos esa mierda y mira que vende!

Hoy en día todo esta salpicado de mierda, digo de pornografía... es poco en el arte lo que se queda limpio y sin manchas...

crónicas de un e-writer dijo...

Así están las cosas, Janett.:(

Gracias por los dos RT.:)

Un abrazo.