Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)






sábado, 1 de septiembre de 2012

Caballería de papel


Es por todos conocida la valiente y desdichada carga de la caballería polaca contra los panzer alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.


Hoy en día, a pesar de que vemos cómo la publicación electrónica gana terreno al papel, nos resistimos a dejar el formato impreso: pensamos que nada cambiará y que al final los caballeros de papel derrotarán a los panzer de tinta electrónica. Pensamos así porque fuimos educados por educadores del siglo veinte que nos enseñaron a amar los valores y gustos del siglo veinte.


Apenas nos damos cuenta, pero es posible que en el fondo seamos un poco como la caballería polaca, que frente a nosotros haya una división de rugientes caballos metálicos prestos a destrozarnos. Y el hecho cierto de que los libros impresos dominan con holgura el mercado nos reafirma en nuestros valores y gustos. 

El más viejo habitante de la Tierra nacido en el siglo veintiuno tiene ahora unos doce años y se mueve en un mundo electrónico, pero eso no nos asusta. Y mientras alternamos lecturas de libro impreso con libro electrónico, le enseñamos, a ese pequeñajo, a amar los libros de papel y a respetarlos, como a nosotros nos han enseñado nuestros mayores. 

Cuando nuestro niño se haga mayor, él también enseñará a sus hijos a amar los libros impresos, y cada nueva generación enseñará lo mismo a los suyos. Hasta que un día un niño mire con los ojos muy abiertos a sus padres y les pregunte cómo los antepasados podían disfrutar leyendo en aquellos objetos pesados, incómodos y malolientes, llamados libros. Y el pequeño, entonces, abrirá un e-book de alta tecnología, inimaginable hoy en día, y un atlas del mundo, tridimensional, con ríos discurriendo, mares agitados y tormentas de nieve sobre elevadas cimas, flotará ante unos ojos infantiles de niño de finales del siglo veintiuno acostumbrados a tales prodigios. Y los padres se esforzarán en explicarle, sin ningún éxito, por qué los antiguos disfrutaban leyendo en libros de papel, pesados, incómodos y malolientes.


3 comentarios:

Alberto dijo...

Interesante analogía. Yo siempre había pensado en una comparativa similar: escritores independientes y cine independiente.
Se da por hecho (aunque es mentira) que fue John Cassavetes quien inventó el concepto de cine independiente; en realidad fue Orson Welles que, aunque empezó su carrera en un estudio mediano como RKO, tuvo que continuar el resto de su carrera (con la honrosa excepción de "Sed de mal") de manera independiente, yendo en pos de una libertad que solamente había obtenido en su primera película, la celebérrima Ciudadano Kane. Y para financiarse, al igual que Cassavetes, tuvo que trabajar como actor en películas de otros directores; al igual que la mayoría de nosotros, los escritores independientes, que tenemos otros empleos con los que nos ganamos la vida. Por otra parte, Welles y quizá más aún Cassavettes, se involucraban en todo el proceso del film, desde montaje, fotografía, interpretación, casting, decorados...; otra similitud más con muchos de nosotros que tenemos que ser revisores, diseñadores de portadas, correctores de estilo y hasta censores de nosotros mismos.
A veces pienso que entre los escritores independientes de hoy habrá algún que otro Cassavetes, que bajo ningún concepto querrá abandonar la escritura independiente; también habrá Welles , Robert Aldrichs y Robert Altmans, que hayan empezado en el mainstream y se acaben decantando por el mundo independiente;y, por supuesto, Davids Lynch, hermanos Cohen y Steven Sodenberghs, que habiendo empezado en el mundo independiente, acabarán alternando sus trabajos entre el primero y el mainstream , y que darán lugar a interminables discrepancias tales como "en cuál de estos dos mundos podremos encontrar sus mejores trabajos"; pero sobre todo habrá muchos Ed Woods, que de tan chapuceros no les quede otra que ser independientes; pero que no pasa nada si lo hacen con la pasión y dedicación que el bueno de Ed ponía en sus infumables pero entrañables obras.
Sólo el tiempo dirá en qué categoría acabaremos cada uno de nosotros.
De todas formas,el concepto independiente posee un valor muy relativo si no va ligado o lo anteponemos al concepto de escritor "libre"; libertad que, sin lugar a dudas, los pintores impresionistas poseían en una dimensión más amplia que mis citados ejemplos cinematográficos, pues el cine es un arte que además de caro, la responsabilidad final de la obra no recae en su totalidad en el director; solamente en aquellos casos, como los anteriormente citados, en los que el director realiza otras funciones, podrá acercarse a la responsabilidad y control absoluto de su creación. Algo que, para bien o para mal, siempre tenemos los escritores, pintores y demás artistas que trabajamos en soledad.
Lo que sí parece un hecho es que desde la llegada de los escritores de la generación kindle, se está gestando una revolución en el mundo de la literatura, aunque quizá muchas veces perniciosa a causa del "todo vale" de Amazon, que en el fondo es como decir que vale todo lo mismo, es decir, que nada vale nada, postura nihilista hasta decir basta. Soy de los que opinan que Amazon debería realizar una selección mínima o al menos excluir aquellas obras llenas de errores gramaticales y ortográficos, sobre todo porque en líneas generales poseen una clientela bastante joven y con gustos muy poco formados, y acostumbrarles a esta frívola dejadez no me parece buena idea.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola Alberto. Lo cierto es que la cuestión del "Todo vale en Amazón" nos trae a todos un poco de cabeza y la polémica ocupa buena parte de los blog. A ninguno nos gustan las barreras, pero los errores gramaticales, cuando abundan en un texto...tiran para atrás. Supongo que el tiempo irá poniendo las cosas en su sitio.

Cuando puedas, mándame la portada de tu libro.

Un abrazo.

crónicas de un e-writer dijo...

Hola Alberto. Lo cierto es que la cuestión del "Todo vale en Amazón" nos trae a todos un poco de cabeza y la polémica ocupa buena parte de los blog. A ninguno nos gustan las barreras, pero los errores gramaticales, cuando abundan en un texto...tiran para atrás. Supongo que el tiempo irá poniendo las cosas en su sitio.

Cuando puedas, mándame la portada de tu libro.

Un abrazo.