Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)






sábado, 21 de julio de 2012

El vaso por la mitad


 Los senadores romanos tuvieron a bien colocar en la ropa de los esclavos un símbolo que los distinguiese de los hombres libres. Tras discutirlo, al final desecharon el proyecto. Cayeron en la cuenta de que, al señalar a los esclavos, a la vez se señalaban ellos mismos con respecto a los esclavos, y de que éstos, al hacerse visibles, tomarían conciencia de su propio número, infinitamente mayor que el de los hombres libres, lo cual podría ocasionar molestos disturbios.

Se dice que los optimistas son aquellos que ante un vaso por la mitad lo ven medio lleno, y que pesimistas son aquellos que lo ven medio vacío. Los optimistas ven el vaso por la mitad y aplauden. Los pesimistas, en cambio, ante el vaso por la mitad, lloran, pues existe la posibilidad de que  el líquido del vaso descienda hasta límites insostenibles.

El vaso por la mitad que calibran los optimistas y los pesimistas no es el vaso de los optimistas y los pesimistas. Estos dos grupos tienen sus propios vasos, y son vasos llenos. El vaso por la mitad es el vaso de un grupo que hasta hace bien poco no tenía nombre,al cual llamaré «neutros». Los neutros, ante el vaso por la mitad, su vaso, tiemblan y el alma se les sume en el pánico. Para ellos el vaso por la mitad no está medio vacío ni medio lleno, está por la mitad, con tendencia a vaciarse más que a llenarse.

Un soleado día de mayo los neutros se reunieron en una plaza y observaron en silencio su vaso por la mitad; se miraron a los ojos y se dijeron que su vaso no estaba medio lleno ni medio vacío, que ni siquiera estaba por la mitad; su vaso estaba vacío. Y pensaron que si los optimistas y los pesimistas tenían un nombre, ellos también tendrían uno; ellos serían los «indignados». Y decidieron que cada cierto tiempo se reunirían en aquella misma plaza. Luego la abandonaron y se diluyeron en las calles de la ciudad…; se hicieron invisibles.

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