Y qué harás ahora

¿Y qué harás ahora, mi querido hijo de ojos azules? ¿Y ahora qué harás, mi joven querido? Voy a regresar afuera antes de que la lluvia comience a caer, caminaré hacia el abismo del más profundo bosque negro, donde la gente es mucha y sus manos están vacías, donde el veneno contamina sus aguas, donde el hogar en el valle encuentra el desaliento de la sucia prisión y la cara del verdugo está siempre bien escondida, donde el hambre amenaza, donde las almas están olvidadas, donde el negro es el color y ninguno el número, y lo contaré, lo diré, lo pensaré y lo respiraré, y lo reflejaré desde la montaña para que todas las almas puedan verlo, luego me mantendré sobre el océano hasta que comience a hundirme, pero sabré bien mi canción antes de empezar a cantarla. (A hard rain`s a-gonna fall. Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016)






martes, 26 de junio de 2012

"La tristeza durará siempre": Vincent


 
“La pobreza durará siempre”. Estas palabras se las dijo un Vincent van Gogh agonizante a su hermano Theo. Dos días antes Vincent van Gogh se había disparado un tiro en el pecho.

Comedores de patatas, una de las grandes obras de Vincent,  no fue entendida por sus contemporáneos

El pintor pos impresionista holandés Vincent van Gogh nació en Zundert, Holanda, el 30 de marzo de 1853 y murió en Auvers-sur-Oise, Francia, el 29 de julio de 1883. A los veintiséis años, convencido de que tenía un don especial, quizá divino, para la pintura, empezó su preparación de pintor. 


Financiado por su hermano Theo, Vincent van Gogh pasó los diez últimos años de su vida entregado en cuerpo y alma a pintar, su vocación. Pintó 900 cuadros, entre óleos y acuarelas, y 1.600 dibujos. Vendió un óleo, que compró una estudiante de pintura para darle la vuelta en el bastidor y aprovechar el dorso de la tela para pintar en él, y veinte litografías, de ese total de 2.500 trabajos. Cuando murió, a los treinta y siete años, se sentía viejo y fracasado.

“La pobreza durará siempre”, eso dijo Van Gogh antes de morir. Una vez alguien me comentó que el sentido de esa frase no se había traducido correctamente, y que lo que realmente quiso expresar Van Gogh es que la tristeza duraría siempre: “La tristeza durará siempre”. Yo he elegido la frase apócrifa como enunciado de esta entrada, aunque creo que cualquiera de las dos hubiera valido.

Theo
Vincent
En el libro Cartas a Theo, que recoge las epístolas que Vincent envió a Theo en los diez años que duró su carrera artística, Van Gogh le prometía a su hermano devolverle con creces cada céntimo invertido; Van Gogh soñaba con llegar a ser un pintor famoso y millonario. Y no sé por qué, pero intuyo que existe la opinión generalizada de que un artista no debe aspirar a ganar dinero con su trabajo creativo; y si al final le llueve la riqueza, que sea de forma sobrevenida, a poder ser, sin que el artista lo pretenda ni busque. El artista que suspira por la riqueza parece menos artista a los ojos de todos.

Van Gogh no dudaba un segundo cuando le escribía a su hermano augurando una vida dichosa para los dos en cuanto él triunfase con sus pinturas. Sin embargo, a nadie que haya leído las cartas dirigidas a Theo se le pasa por la cabeza acusar a Van Gogh de ser un ambicioso sin escrúpulos y un advenedizo, que practicaba la pintura sin más fin que el lucro personal. Las cartas hablan de un pintor apasionado, de un creador impetuoso y genial que sólo vivía para su arte. Cuando Van Gogh le hablaba a su hermano de triunfo y dinero, le hablaba de vivir en la pintura las veinticuatro horas del día, sin la tiranía de tener que ganarse el sustento con otra cosa que no fuera su arte. No buscaba lujos ni oropeles, sólo comprar tiempo y sosiego para pintar. 

Vincent van Gogh murió triste y pobre. Y ya os lo he dicho: se suicidó.

No hay comentarios: